Cine: Seven Psychopaths

 

Divertida tropa de locos

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RENÉ JORDÁN | CRÍTICO DE CINE

Seven Psychopaths anuncia septeto de dementes en el título, pero no conviene sacar la cuenta. Hay tantos que es posible incluir en la lista hasta al taquillero que vendió la entrada al cine. El autor y director de este manicomio ambulante es Martin McDonagh, muy celebrado en teatros de Broadway por Beauty Queen of Leenane y The Cripple of Inishaan.

Debutó en cine hace un par de años con el thriller semicómico In Bruges y nada de lo anterior indicaba que este talentoso irlandés era especialista en locos. Su protagonista de ahora es Marty Faranan (Colin Farrell), guionista de cine a quien las borracheras le han secado la imaginación y ya no se le ocurre un tema para el próximo libreto. Su amigo Billy (Sam Rockwell) le sugiere una colección de perturbados en el título de Seven Psycopaths, igual que la película en cuestión.

El versátil Billy también se dedica a actividades criminales como socio de Charlie (Woody Harrelson) en el negocio de secuestrar perros y fingir encontrarlos para devolvérselos por dinero a sus acongojados dueños. En mala hora secuestran a un valioso Shih Tzu del temible gángster Hans (Christopher Walken), dispuesto no a pagar sino a matar por la devolución del apreciado Bonny.

Agregando perturbados al reparto de su próximo filme, Marty descubre a Zacharias (Tom Waits) , un sádico homicida que corta en pedacitos a sus víctimas para alimentar a su adorado conejo blanco. La lista crece con un cuáquero experto en picar con navaja y un veterano Viet Cong que lleva a cabo personal venganza contra miembros de América Imperial.

Marty acumula una tropa de orates necesarios para el clímax ametrallante que le ganará futuro Oscar. El filme avanza en un carretón de risotadas para quien ande con apetito de tragaldabas. Farrell, Walken, Waits y Harrelson se divierten de lo lindo y lo feo con este banquete de indiscutible indigestión.

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