Cine: The Sapphires

 

Ligera comedia con fondo bélico

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PILAR AYUSO

En una aldea de aborígenes australianos, las hermanas Gayle, Cynthia, Julie y la prima Key han cantado para su etnia desde pequeñas. Al cruzar la adolescencia, en 1968, tres de las jóvenes ansían participar en un concurso de talentos en el pub de un pueblo cercano. Las interpretan la cantante pop Jessica Mauboy, y las actrices Deborah Mailman y Miranda Tapsell.

Entra en escena un nuevo y pintoresco personaje Dave Lovelace (Chris O’Dowd), quien luego de despertar de una tremenda borrachera en el baúl de su auto, echa a andar en calzoncillos y camisa con estampado de palmeras y llega tarde al show de talentos que él mismo conduce. Y mientras los concursantes –todos blancos– interpretan sus sosos números, él toma tragos y se aburre con total desfachatez. Tal es el tono del comienzo del filme, matizado con toques de humor.

Entonces entran ellas, las aborígenes. Son “las aves cantoras de Cummeragunja”. No hay que esperar que el descarado Lovelace pronuncie correctamente el nombre de la misión indígena de donde proceden las talentosas muchachas quienes le devuelven su falta de cortesía, con un “puedes irte, no te necesitamos”. Pero es imposible para ellas ganar un concurso en un pueblo con tan enraizado racismo.

A pesar del discordante encuentro, una oferta de trabajo en Vietnam, para animar a las tropas en plena guerra, convierte a Lovelace en el mánager de estos diamantes en bruto, e irá perdiendo la estampa de tipo insufrible – también su atractivo como personaje. Al grupo se incorpora la prima Key (Shari Sebbens), que por su piel casi blanca fue arrancada de su etnia cuando niña, una despreciable práctica australiana en el pasado siglo. Juntas otra vez, y con la tutoría de Lovelace, quien las enseña a moverse y las persuade a cambiar el country por el soul, parten hacia Saigón, con nuevo nombre, Las Zafiros.

El debut en la gran pantalla del australiano Wayne Blair, escrito por Tony Briggs, autor también de la pieza teatral, pierde la expectativa del comienzo y su trama se vuelve ligera y simplona. La contienda de Vietnam resulta muy falsa, y la escenografía de fondo con tanques y helicópteros militares escasamente ambienta la atmósfera bélica en la que están inmersas las jóvenes artistas, muy ocupadas tratando de ligar soldados.

El filme, que parte de una historia verídica, está inspirado en Las Zafiros reales, cuatro aborígenes cantantes y activas líderes comunitarias de su etnia.

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