Cine: Sacrifice, una de las mejores del año

 

Obra maestra del director Chen Kaige

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RENÉ JORDÁN |CRÍTICO DE CINE/EL NUEVO HERALD

Las ambiciones políticas y el amor paternal se entremezclan sin jamás integrarse en el ponzoñoso brebaje de Sacrifice, un filme de grandilocuencia operática donde los parlamentos, acompañados de partitura sinfónica, resuenan como arias de palaciega y milenaria historia de China.

Basado en la obra teatral Huérfano de Zhao, el guión del director Chen Kaige dramatiza un período de la dinastía Yuan y se centra en Chen Ying (Ge You), humilde doctor de la corte imperial que atiende al parto de su esposa, el mismo día en que también está de parto la heredera al trono. Esta coincidencia puerperal puede permitir la sustitución de un recién nacido por otro, presentida y vigilada por el poderoso, intrigante General Tu Angu (Wang Xueqi), que acaba de regresar victorioso de los campos de batalla.

Tal como Herodes en la Masacre Cristiana de los Inocentes, el General ordena la ejecución de 100 neonatos de la misma fecha para evitar toda posible suplantación, pero el doctor Chen Ying sacrifica a su hijo y sitúa en su lugar al último de los Zhao, poniéndole de nombre Bo. Así crece en la corte el legítimo heredero que el médico adora como si fuera suyo y alrededor de quien planea la venganza.

El General usurpador asume el rol de Padrino y así Bo llega a cumplir los 15 años, desgarrado por conflictivas lealtades al doctor Chen Ying y al traicionero Tu Angu, que lo entrena en todos los trucos de invencible espadachín. A través de los años, motines, rebeliones y guerrillas interinas mantienen el tono espectacular del filme, hasta que llega a su clímax emocional.

El médico Chen Ying, el General Tu Angu y el joven Zhao se enfrentan en triángulo a punta de espadas en duelo final que certifica a Sacrifice como obra maestra del director Chen Kaige y como una de las mejores películas del 2012.

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