Cine: On the Road

 

Walter Salles, revive oda a la juventud

See video

GABRIEL DE LERMA

Esta semana llega finalmente a nuestras carteleras On the Road, la adaptación de la legendaria novela de Jack Kerouac que ha influido notablemente en varias generaciones. Que se estrene en Miami más de tres meses después que en los cines de Los Angeles no podría estar más a tono con la historia de esta película, que durante cuatro décadas intentó llevar al cine el mismísimo Francis Ford Coppola.

Ha sido Walter Salles, un hombre con toda la paciencia del mundo y los recursos necesarios como para no inquietarse por los apuros de la industria, el que ha logrado plasmarla en la pantalla. En entrevista exclusiva, el realizador brasileño, que le ha puesto su firma a proyectos memorables como Diarios de motocicleta y Central Station, explica que el milagro se ha podido lograr porque hay un renovado interés en la figura de Kerouac, ya que otras dos películas que giran en torno a él se presentaron este año en el Festival de cine de Sundance.

“En la década de 1980 era muy difícil encontrar sus libros, lo cual era una prueba de que era un escritor adelantado a su tiempo. Es algo que se da no solo en la literatura, sino también en la pintura. De pronto alguien que antes era ignorado se pone de moda. Probablemente, On the Road era demasiado arriesgada para convertirse en filme. Coppola, que tiene los derechos desde 1979 y ha estado tratando de filmarla desde entonces, me contó que Hollywood intentó llevarla al cine varias veces, pero el comportamiento de Dean Moriarty, el protagonista de la historia, no resultaba aceptable para los valores de la época”, resume el director.

Salles recuerda que leyó el libro en Brasil cuando era muy joven y, de inmediato, se sintió fascinado por la osada forma de vida que eligen llevar sus protagonistas. “Lo leí cuando tenía 18 años y estaba entrando en la universidad. Vivíamos bajo el régimen de la dictadura militar, y me impresionó que estos personajes fueran capaces de explorar todas las formas de la libertad y a la vez definir qué futuro querían para ellos mismos, algo que a nosotros no nos estaba permitido. Era curioso como una historia que había sido escrita en una latitud tenía tanta resonancia en otras muy distantes. Creo que la razón es que el libro explora el paso de la adolescencia a la adultez, un tema universal en el que todos vivimos momentos de mucho entusiasmo y también de mucho dolor. Es una oda a la libertad, a la juventud, a la literatura, pero también es una exploración de esos años tan difíciles en los que tenemos que definir quiénes queremos ser en la vida”, define.

Aunque On the Road es una historia eminentemente norteamericana, es llamativo que hayan sido varios latinoamericanos los encargados de llevarla al cine. El guión fue escrito por un puertorriqueño, José Rivera, en tanto que la música fue compuesta por el argentino ganador del Oscar, Gustavo Santaolalla. “Es que esta es una historia sobre hijos de inmigrantes que están tratando de encontrar su voz en Estados Unidos. Kerouac era hijo de inmigrantes de Quebec, los padres de [Allen] Ginsberg eran judíos que habían llegado de Europa del Este, Cassie era hija de inmigrantes mexicanos. Todos mantenían cierta distancia de la cultura norteamericana, y lo mismo puede decirse de José y de Gustavo. Uno es hijo de inmigrantes, el otro llegó de América Latina. Los tres podemos ver Estados Unidos desde dentro pero manteniendo una distancia, por lo que tenemos el mismo punto de vista de los personajes del libro”, teoriza.

No muchos saben que Salles es el cuarto hombre más rico de Brasil, como heredero de un imperio financiero, algo que no se refleja en su actitud y forma de vestir, más acorde con la de un profesor universitario.

“Mi padre fue la primera persona en mi familia que recibió una educación. Mi abuelo solo podía pagar la universidad de uno de sus hijos y eligió a mi padre, que se convirtió en un brillante diplomático y en un gran empresario. No es una situación que yo haya generado, y para mi la única manera de sobrevivir a esta realidad es no olvidar de donde vengo. Mis abuelos vivían en un pueblo de 500 habitantes y no tenían para pagar la educación de sus hijos. Es algo que nunca olvidaré, y mi trabajo siempre reflejará esa realidad”, proclama quien saltó a la fama contando una historia que refleja como la miseria condiciona a los seres humanos.

Speak Up!