Cine: Premium Rush

 

Premium Rush, avanza en tono burlón y ligero

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RENÉ JORDÁN | CRÍTICO DE CINE

El tráfico en las calles de Nueva York es un círculo del infierno que Dante ni se imaginó y este mes se estrenan dos que lo exploran desde diferentes puntos de vista. La claustrofóbica Cosmopolis se encierra en una limosina donde el billonario Robert Pattinson se atasca en cuadras paralizadas por manifestacion política. Premium Rush se abre camino en la bicicleta de un mensajero tan apresurado que hasta le quitó los frenos.

Cosmopolis es de existencialismo intelectual y Premium Rush es más movida, mejor actuada, porque en lugar del inmóvil, inexpresivo Pattinson cuenta con dos de los mejores del momento (Michael Shannon y Joseph Gordon-Levitt), aunque en roles que no les dan la prominencia que merecen.

Gordon-Levitt es Cilee, graduado universitario de pocas posibilidades, que gana más pedaleando al sol que malgastando el tiempo en burocracia oficinesca. Va de la Universidad de Columbia a Chinatown, para entregar un sobre muy codiciado por Bobby Monday (Michael Shannon), un policía adicto al juego que se ha metido en líos con hampones chinos. La situación se pondrá peor si el concienzudo mensajero cumple su cometido. De ahí arranca la persecución agobiante para los personajes y divertida para el público

El director David Koepp colabora con John Kamps en un guión que mantiene tono burlón y ligero. Nada del melodrama ciclista Quicksilver con Kevin Bacon, que en 1986 convenció a los estudios del error de ponerse a pedalear muy en serio. Mientras más grita Shannon, menos caso le hace Gordon-Levitt y entre los dos ejecutan super-veloz maniobra de manubrio.

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