Cine: Pain and Gain

 

Tony Shalhoub, peligrosos desafíos

See video

GABRIEL DE LERMA

Aunque a lo largo de sus 25 años de carrera Tony Shalhoub ha hecho todo tipo de personajes, desde un extraterrestre en Men in Black hasta un abogado parlanchín en The Man Who Wasn’t There, pasando por un agente del FBI en The Siege y un empresario de origen cubano en Primary Colors, será identificado para siempre con Adrian Monk. El obsesivo detective conquistó una amplia fanaticada en las ocho temporadas de la exitosa serie Monk, que emitió la cadena USA entre el 2003 y 2010.

Y aunque no podría estar más orgulloso de esa labor, Shalhoub dice en entrevista exclusiva que no extraña a Monk. “Siento que le hicimos justicia y que exploramos todo lo que era posible explorar; agotamos todo lo que el personaje podía dar. Eso no le quita mérito a los maravillosos ocho años que pasé interpretándolo. No solo fue recibido con entusiasmo por la audiencia sino también por los críticos, y no nos faltaron los premios, por lo que no podría recordarlo con más entusiasmo”, señala sobre el personaje que le dejó tres Emmys y un Globo de Oro, además de innumerables nominaciones a ambos premios.

Precisamente porque está decidido a cambiar la imagen que tienen de él sus admiradores, Shalhoub quiere hacer papeles que sean exactamente lo opuesto de Monk. Y cuando Michael Bay le propuso interpretar a Victor Kershaw, un inmigrante colombiano de origen judío en Pain and Gain, aceptó con entusiasmo. En el filme, basado en una historia real en Miami, Kershaw, quien ha hecho una fortuna haciendo negocios ilícitos, comete la torpeza de hablar del tema con su entrenador en el gimnasio, Daniel Lugo (Mark Wahlberg), quien sueña con resolver su situación económica a cualquier precio.

Decidido a poner en práctica esas ambiciones, Lugo convence a dos ineptos amigos para que sean sus secuaces, encarnados por Dwayne Johnson y Anthony Mackie. Durante buena parte del filme, Shalhoub sufrirá todo tipo de vejaciones por parte del trío de improvisados delincuentes, quienes buscan sonsacarle sus secretos.

“Nada fue tan duro como para que tuvieran que sacarme del set en camilla”, aclara durante la presentación de la película en Miami. “Además Michael Bay se portó muy bien conmigo. El sabía que todos los días me daban una paliza por lo que decidió recompensarme mandándome un masajista al hotel varias veces por semana”.

Aunque todo salió como estaba previsto y Shalhoub regresó a su casa después del rodaje sin sufrir un arañazo, hubo algunos momentos en que se puso verdaderamente nervioso.

“La escena en que la camioneta está retrocediendo para atropellarme fue un verdadero desafío, no tanto en el plano físico como en el psicológico. Fue una verdadera pesadilla. Aunque el vehí***** estaba enganchado con un cable muy grueso que lo detenía en el sitio preciso, me asustaba que algo saliera mal. Era una camioneta vieja y los frenos podían fallar. Además, la filmamos durante la noche. Eran probablemente las 3 a.m. y yo estaba acostado sobre el pavimento debajo de un puente, esperando que la camioneta frenara a apenas milímetros de mi cabeza. Al menos, la escena quedó muy bien, así que valió la pena el sacrificio”, dice orgulloso.

Hijo de un libanés que llegó a Estados Unidos cuando tenía 10 años y de una norteamericana cuyos padres eran del mismo origen, el actor admite que una de las cosas que más disfrutó de la película fue rodar en Miami, una ciudad con la que tiene una larga relación.

“He trabajado aquí en numerosas ocasiones y me encanta. Incluso he hecho teatro. También he venido simplemente como turista, porque me encanta. En el caso de Pain and Gain, me pareció que era muy importante que la filmáramos aquí, porque fue donde ocurrieron los hechos. Además, ayudó mucho que Michael Bay tenga una casa en esta ciudad, y que haya filmado en Miami en varias oportunidades. Conoce la ciudad como la palma de su mano y ha sabido cómo incorporarla como una parte integral de la película”, afirma.

Speak Up!