Cine: Olympus Has Fallen

 

Disparate descomunal

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RENÉ JORDÁN

En un futuro incierto, 40 comandos norcoreanos invaden la Casa Blanca y toman de rehén al presidente Benjamin Asher (Aaron Eckhart), al vicepresidente y varios miembros del gabinete, incluyendo a la secretaria de Defensa (Melissa Leo). De improviso y sin armamentos especiales, les toma 13 minutos confinar a todos en un búnker 120 pies bajo tierra. Tan fácil es la maniobra que ojalá esta calenturienta fantasía no inculque malas ideas en Seúl.

En el Pentagono, Morgan Freeman asume la presidencia como segundo al mando con ayuda estratégica de la jefa del Servicio Secreto (Angela Bassett) y el general Edward Clegg (Robert Forster). Como preámbulo, los invasores se roban un avión de la Fuerza Aérea para causar un derrumbe en el monumento a Washington.

Olympus Has Fallen es un disparate tan descomunal que le confiere lógica retroactiva a delirios como Air Force One y el quinteto de Die Hard. El superhéroe de la catástrofe es Mike Banning, Gerard Butler reclutado para serivir de sustituto a expertos en la materia como Bruce Willis y Sylvester Stallone. Sudoroso y jadeante, Butler paga la novatada en carrera forzada por pasadizos subterráneos hacia secretos depósitos de armamentos, inútiles sin expertos en emergencias. Antoine Fuqua, director de acción clase B, tocó la flauta por casualidad en Training Day, que le cosiguió discutible Oscar a Denzel Washington. Aquí Fuqua invade los predios de 1600 Pennsylvania Ave. en vertiginoso desbarajuste, con Dylan McDermott como Forbes, ex colega de Manning, ahora traidor a la causa, y Rick Yune, como el coreano comandante. De los antes mencionados, es imposible señalar al peor en el desnutrido reparto. Fuqua concentra su atención en explosiones y puñetazos, dejando al personal a la buena de Dios, que en este caso es la mala del diablo En Olympus Has Fallen, la caída es de Olimpiada.

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