Cine: Oblivion

 

Ciencia ficción con Tom Cruise

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PILAR AYUSO

Es el año 2077. La tierra fue atacada por seres de otro mundo, lo que costó a los hombres la pérdida de medio planeta, envuelto en brumas de gases radioactivos. Los terrestres se han refugiado en una estación provisional antes de su migración a una luna de Saturno, mientras dos de ellos: Jack Harper (Tom Cruise), ingeniero de aviones teledirigidos, y su compañera de equipo tienen, una misión en su antigua casa.

El da vueltas sobre la tierra en su nave burbuja, reparando esféricos aparatos para salvar del viejo planeta verde recursos vitales; ella, Vika (Andrea Riseborough), desde una casa ultramoderna flotante en el cielo, sigue sus pasos mientras se comunica con la estación orbital, y en la noche lo espera para cenar; ambos forman lo que ellos llaman “un equipo eficaz”.

Joseph Kosinski, director de comerciales que debutó con Tron: Legacy (2010) y un experto en crear imágenes computarizadas, regresa a la ciencia ficción llevando al cine su novela gráfica Oblivion, que filma en espectaculares paisajes de Islandia con cámaras de 4K.

Lo que sigue es una aventura digital de naves espaciales, grandes peligros y persecuciones entre vastos y sombríos parajes terrestres. Cruise, en metálico traje de superhéroe, enfrenta a su enemiga especie de los Scavengers, y se reencuentra con una sobreviviente de la raza humana, Julia (Olga Kurylenko), que lo conoció alguna vez en el tiempo, cuando la Tierra era un lugar habitable.

“Oblivion” quiere decir olvido, el borrado de memoria al que los terrestres fueron condenados, pero los guionistas olvidan explicarnos por qué. La historia, con sus clones y su enigmático manejo del tiempo, se enmaraña con giros dramáticos a los que, como la gran ficción que es el filme, no hay que intentar buscarles mucha lógica.

El problema de Oblivion es que ya la hemos visto en las miles de películas del género que la preceden, donde hay futuro o pasado apocalíptico, naves espaciales, raza humana en peligro, planetas destruidos y especies de otros mundos, todo ello mezclado con mucha acción y un poco de romance. Al filme lo salvan sus asombrosas imágenes futuristas y su reparto de actores, con un secundario de Morgan Freeman, y un Tom Cruise siempre eficiente que, nostálgico del planeta de los humanos, lleva una gorra de los Yankees de Nueva York.

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