Cine: Mirror Mirror

 

Parodia paralítica con Julia Roberts

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RENÉ JORDÁN | CRÍTICO DE CINE

En Mirror Mirror, la malvada madrastra se mira al espejo y lo que ve podría meterle miedo hasta a la bruja, porque han convertido la inofensiva fábula en una especie de parodia paralítica.

La vanidosa reina (Julia Roberts) detesta a la princesa Snow White y comisiona a un sicario (Nathan Lane) para matarla en el bosque donde años atrás desapareció su paternal monarca. El asesino falla y la madrastra lo convierte en cucaracha con amenaza de violación por un grillo (uno de los muchos chistes groseros).

El director Tarsem Singh tiene fama de estilista visual desde la insufrible Immortals y regresa desplegando colorinescos decorados y ropajes de mamarracho, de los cuales Julia es virulenta víctima. En la floresta, Snow White (la cejijunta Lily Collins) ve una tropa de agresivos enanos llamados Wolf, Butcher y Chuckles, porque ya los nombres de Doc, Grumpy y Dopey son propiedad registrada por Disney.

Los impostores entrenan a Blanca Nieves como espadachina y se enfrenta al príncipe Alcott (Armie Hammer) sin enterarse de que son del mismo bando. Blanca Nieves encierra a Alcott en la choza de los enanos, pero la reina piensa desposarlo en segundas nupcias y para conquistarlo le administra una poción que lo trueca en perrito. Con estos poderes zoológicos, la Roberts aplaza la manzana envenenada y siguen diferenciando el cuento con los más burdos cambiazos.

Si esta pseudocomedia pretendía conquistar público infantil, los errores parecen dictados por Herodes en nueva masacre de inocentes, organizada alrededor de Julia Roberts, a quien parecen haberla chantajeado para participar en semejantes espantos.

En Hollywood hay guerra declarada a Blanca Nieves, porque pronto se estrena Snow White and the Huntsman, donde a Charlize Theron le toca pasar por el mal rato. Le queda único consuelo, porque peor que Mirror Mirror es imposible.

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