Cine: ‘Before Midnight’

 

Mejor mientras madura.

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Por Pilar Ayuso | pilayuso@yahoo.com

Cada nueve años Richard Linklater toca a las puertas de sus actores fetiche Ethan Hawke y Julie Delpy, y los invita a continuar una historia de amor que comenzó hace 18 años. Ya va por una trilogía cuyos títulos todos contienen el adverbio de tiempo: before, lo que en otras palabras significa “vivamos, antes que la vida pase”.

Before Sunrise (1995) era todo juventud, añoranza y romanticismo. El estadounidense Jesse (Hawke) y la parisina Céline (Delpy) se conocían en un tren, y decidían recorrer juntos una ensoñadora madrugada en Viena, para no volver a separarse hasta el amanecer. Nueve años después, en Before Sunset, el escenario era París, donde los personajes, más maduros y lacerados por la vida, se reencontraban. Céline, aun soltera, no había logrado rehacer su vida. Jesse, convertido en escritor bastante exitoso, casado y con un hijo, también había fracasado en el amor. Solo faltaba este reencuentro para que él perdiera su avión de regreso y ya nada pudiera separarlos.

En Before Midnight han vuelto a pasar nueve años (curiosa insistencia con el número 9). Jesse y Céline están casados y tienen gemelas. El filme se pasea ahora por encantadores paisajes griegos y la historia solo dura –como en las anteriores– unas horas. Cuenta un día de vacaciones de la pareja y perdurará hasta la medianoche, en un recuento o recapitulación de sus vidas juntos. El, con otro hijo en Estados Unidos con el que ansía compartir más tiempo, está lejos de ser aquel joven sin preocupaciones que viajaba por ciudades de Europa. Ella, una mujer fuerte y activa, con sueños aun por cumplir, tampoco se parece a la adorable muchachita del tren. Ambos bordean la cuarentena y sus conflictos son más serios y reales, pero, curiosamente, regresan a algunos de los temas que los movían en su juventud.

Linklater ha narrado junto a ambos actores, coguionistas, una historia que se parece a la vida y sigue su curso a la vez que maduran sus protagonistas. Con un arriesgado estilo narrativo, maravillosamente bien logrado, el filme –como los anteriores– tiene un dominio casi absoluto de la palabra sobre las acciones. La cámara repite los característicos planos secuencia que pueden durar muchos minutos, en los que los actores, con asombrosa naturalidad, entablan conversaciones que recorren una gama de temas intelectuales y filosóficos, profundos y banales, risueños y dramáticos.

La saga mejora mientras madura, y a manera de triunfal despedida, los actores se lucen con especial oficio en la formidable secuencia final de Before Midnight. Pero algo nos dice que volveremos a ver a estos viejos conocidos que integran la pareja romántica de Hawke y Delpy, dentro de otros nueve años, paseando por alguna ciudad del mundo. •

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