Cine: Lincoln

 

Steven Spielberg dedicó una década

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GABRIEL DE LERMA | gabriel@gabrieldelerma.com

En la última década Steven Spielberg construyó una terminal aérea para filmar una película con Tom Hanks, recreó una invasión extraterrestre en War of the Worlds, descubrió a Daniel Craig en su intensa Munich y visitó una vez más el mundo de Indiana Jones en la cuarta entrega de la saga. Sin mencionar, claro, su laboriosa puesta en marcha de la adaptación de las aventuras de Tintín a la pantalla grande, realizada junto a Peter Jackson, y su incursión por la Primera Guerra Mundial en la no tan lograda War Horse.

Y aunque evidentemente el director dedicó muchas horas a estos proyectos, además de a una buena cantidad de filmes que también produjo, se pasó todos estos años acariciando un sueño que parecía inalcanzable: el de llevar a la pantalla a Abraham Lincoln.

“Siempre tuve una fascinación con el mito que rodea a su persona”, explica el gran director durante la presentación de su último filme en Los Angeles. “Una vez que empecé a leer sobre él y la Guerra Civil, y todo lo que la desencadenó, fui entendiendo que el mito se creó al convertirlo en una estatua. Y eso ha ocurrido porque es mucho más lo que se ha escrito sobre él en los últimos 60 años que lo que se lo ha visto como persona de carne y hueso en el cine o en la televisión. Uno tiene que retroceder hasta la década de 1930 para encontrar una película que retrate a Abraham Lincoln. Esta fascinación por él, que comenzó cuando yo era niño, me llevó a un punto en el que sentí que existía la posibilidad de mostrarles una temporada de su vida a los espectadores”.

Sin embargo, la tarea no fue nada fácil y, por eso, a pesar de que es uno de los hombres más poderosos de Hollywood y que tiene todos los recursos a su alcance, a lo largo de 10 años fueron varios los intentos de contar una historia que satisficiera su propia curiosidad y que a la vez fuera entretenida. Hasta que llegó al guión definitivo que escribió Tony Kushner.

“Eran muchísimas las cosas que yo no sabía sobre él y muchos puntos de vista diferentes. Hay 7,000 libros escritos sobre Lincoln, y quedarnos con cinco que coincidieran en cada faceta de su vida fue muy complicado. Lo que más me sorprendió es cómo hizo para no perder la cabeza a mediados de su primer mandato, en plena Guerra de Secesión, en la que se perdieron 750,000 vidas. Porque además su vida matrimonial era complicada, y había perdido dos hijos. El hecho de que nunca dejara de luchar ,de verdad me sorprende”, dice entusiasmado.

Sin dudas, el mayor mérito de la película, que esta semana llega a nuestras carteleras, es la asombrosa interpretación que hizo Daniel Day-Lewis del expresidente norteamericano. Pero si bien a primera vista el actor criado en Irlanda parece haber nacido para encarnar a Lincoln, durante mucho tiempo fue Liam Neeson el elegido por Spielberg para que fuera su protagonista.

“Tuve mi primer encuentro con Daniel hace ocho años, y no pude convencerlo de que participara de este proyecto conmigo, pero también es cierto que el guión que él leyó no es el que Tony Kushner terminó escribiendo”, explica el realizador de otras películas históricas como Schindler’s List y Amistad.

“Aquel proyecto trataba más sobre la Guerra de Secesión y todas sus batallas que sobre la presidencia. Por eso, cuando Tony decidió centrar la historia en los últimos meses de su vida, la situación con Daniel cambió. Nos volvimos a encontrar en Irlanda para hablar del tema. En realidad, en ese encuentro se definió la suerte de la película, porque si él me hubiese dicho que no, yo nunca hubiese hecho el filme. Era algo que había decidido, pero jamás se lo dije, porque no me interesaba generarle presión”, concluyó.

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