Cine: Keep the Lights On

 

El mejor estreno del año

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RENÉ JORDÁN

Keep the Lights On provoca un contrasentido idiomático. ¿Cómo llamarle gay –en la acepción popular– a una película tan triste y depresiva? Es la historia de amor equivocado entre Eric (Thure Lindhardt) y Paul (Zachary Booth). Empieza con el usual desencuentro cuando Eric busca un ligue nocturno y sin compromiso. Distraído en busca de distracción, llama a un número de teléfono por error… En más de un sentido.

La equivocación va a durar 10 años porque Eric y Paul nunca llegan a conocerse y no lo saben. El brillante autor/director Ira Sachs tampoco lo sabe al iniciar este relato autobiográfico, pero va a experimentar y narrar uno de los intercambios de personalidad tan frecuentes en (¡otra vez esa palabra!) el mundo gay.

Eric es un cineasta danés, en Amsterdam para filmar un documental acerca de un renombrado colega. Paul es un rico abogado de muy seria dedicación y se detecta cierto desdén por la frivolidad del mundo artístico donde se mueve Eric. Pero van lentamente al revés cuando Paul cae bajo adicción a las drogas y Eric asume control paternal para salvarlo, con seriedad que incita concomitante rebelión.

Es una de las posibles interpretaciones de este filme hipnótico para quienes compartan las intermitencias del corazón que Marcel Proust auscultó en su En busca del tiempo perdido. Las explora Ira Sachs con Keep the Lights On, que desde el título rechaza la oscuridad e ilumina en su máxima intimidad un conflicto que la sitúa probablemente como el mejor estreno de este 2012 en despedida.

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