Cine: Flight

 

Robert Zemeckis, profeta del cine

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GABRIEL DE LERMA | gabriel@gabrieldelerma.com

Se ha pasado la última década trabajando en películas animadas, y si no hubiese sido porque Disney canceló su proyecto para hacer un remake de Yellow Submarine con la técnica de captura de movimiento, de la que ha sido su mayor promotor, probablemente todavía seguiría trabajando en lo mismo. Pero a veces el destino cambia las cosas, y eso fue precisamente lo que ocurrió con Robert Zemeckis. Mientras decidía cómo iba a seguir su carrera, recibió el guión de Flight, el filme con el que ha vuelto a trabajar con actores, algo que no hacía desde Cast Away, que protagonizó Tom Hanks en el 2000.

Aunque en su nueva película todo el peso está puesto en el dilema moral que debe afrontar Whip Whitaker, un piloto de avión interpretado por Denzel Washington, la escena del accidente aéreo que pone en marcha la trama es verdaderamente impactante, y allí se nota su experiencia con el cine animado.

“La única razón por la que pudimos hacer esas escenas por muy poco dinero y que aun así quedaran espectaculares es el resultado directo de todo el cine digital que he estado haciendo en los últimos años”, explica Robert Zemeckis en entrevista exclusiva. “Hicimos una previsualización, y de esa manera pude decidir qué tenía que sentir la audiencia y cuál era el ritmo que iba a tener la acción, y aunque luego algunas cosas fueron cambiando en la práctica, todo se pudo planificar muy detalladamente, lo cual tuvo un impacto directo en el costo final de esas

escenas”.

Además, Zemeckis es un experimentado piloto, lo cual indudablemente ayudó a que todo fuera mucho más creíble. “Simplemente me aseguré de que todo fuera absolutamente realista, que los actores hablaran con el argot del oficio y lo hicieran con seguridad. Creo que si algo no hubiera coincidido con la realidad, lo habría detectado inmediatamente”, dice sin dudar, agregando que por suerte nunca tuvo ningún problema piloteando un avión. “Tampoco quiero tenerlo. Me interesa vivir esas cosas solamente en las películas”.

El personaje de Washington logra aterrizar el avión después de que este sufre una seria falla mecánica, con una arriesgada maniobra que probablemente otro piloto en su lugar ni siquiera intentaría. Claro que es probable que lo haya hecho porque vive alcoholizado y consumiendo drogas, algo que para la ley es, lógicamente, un grave delito. Pero con la ayuda de un abogado (Don Cheadle) y el representante del sindicato de pilotos (Bruce Greenwood), encontrarán la manera de demostrarles a las autoridades que ese día Whitaker no había probado una gota de alcohol, aunque antes tendrán que lograr que deje de beber al menos durante unos días.

Si bien Zemeckis logra tenernos aferrados al borde de la butaca hasta el final de la película, quien le puso su firma a grandes títulos como la trilogía de Back to the Future, Forrest Gump y Romancing the Stone dice que todo el mérito es del texto original de John Gatins. “Siempre trato de ser fiel al guión. Ahí es donde comienza todo. Antes de comenzar una película me aseguro de que el guión esté bien escrito. Y luego, simplemente lo respeto e intento no arruinarlo. Si hay algo que no me termina de convencer, trato de arreglarlo, pero sin traicionar el espíritu de la historia”, sostiene.

Un visionario que hace años adelantó que el futuro del cine sería digital, Zemeckis cree que los grandes cambios aún no han concluido. “El cine que conocimos durante toda la vida va a ser muy diferente en el futuro”, teoriza. “La mayoría de las películas se van a ver en una computadora o en un aparato digital, y aunque los cines no van a desaparecer, van a ser muy pocos los que seguirán funcionando. Las películas que se estrenen van a ser contadas con los dedos y muy costosas, y permanecerán en cartel durante más tiempo que como ocurre ahora. Y todo lo demás va a estar en internet”.

Zemeckis opina que también cambiará la forma en que se hacen las películas. “Eso es algo que ya está cambiando muy rápidamente. Pero en el futuro va a ser cada vez más común una especie de guiso digital, en donde todas las herramientas se van a usar en una cacerola gigantesca donde habrá actuaciones de actores de carne y hueso, animación, captura de movimiento, y todo se va a combinar para crear un nuevo tipo de imagen cinematográfica”, profetiza.

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