Cine: Everybody Has a Plan

 

Más promesas que plan

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RENÉ JORDÁN

Todos tenemos un plan, pero el de Viggo Mortensen es de su dominio particular. Tras merecido éxito internacional, quiso volver a Buenos Aires, donde pasó los años de su infancia. En el cine argentino, lo atrajo el guión de Ana Cohan y Ana Piterbarg, que la segunda planeaba dirigir. Tiene muchas posibilidades, pero no todas se realizan. Agustín es prestigioso pediatra en Buenos Aires, felizmente casado hace ocho años con Claudia (Soledad Villamil). Por razones no explicadas, el Dr. Souto cae en profunda depresión y se encierra en su consultorio casi al borde de la catatonia. Cuando Claudia inicia gestiones para adoptar un bebé, los síntomas de Agustín se agravan, especialmente cuando ella lo deja solo al partir en viaje de negocios.

En ese momento preciso, llega el hermano gemelo Pedro, moribundo de cáncer del cerebro y suplicando que Agustöín ponga fin a sus sufrimientos. Después de ahogar a Pedro en una bañadera, el perturbado pediatra se va al Delta del Tigre, donde Pedro se dedicaba a la apicultura con panales de abejas repletos de miel.

Agustín planea asumir la identidad de Pedro para iniciar nueva vida. Ignora las complejas actividades criminales del hermano, envuelto en secuestro de costoso rescate compartido con criminales del Delta. Mortensen finge ser Pedro ante cómplices: Rosa (Sofía Gala) y Adrián (Daniel Fanego). Viggo se luce en papel doble que se complica en triple y la oportunidad de brillar en tan difícil actuación debió ser el motivo de aceptar este arduo rol en el que es perseguido por policías y bandidos, golpeado, esposado mientras Claudia, creyéndose viuda, inicia una investigación que concluye en el Tigre.

El argumento es excesivamente intrincado y confuso para la guionista/directora debutante Piterbarg. Es un triunfo personal para Viggo en un rol jugoso pero ingrato, en un filme donde el plan es más prometedor que el resultado.

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