Cine: Easy Money

 

Easy Money, ‘thriller’ de primera

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RENÉ JORDÁN | CRÍTICO DE CINE

Desde su publicación en 2010, la novela Easy Money, de Jens Lapidus, fue instantáneo best seller en Suecia, y el filme de Daniel Espinosa batió récords de taquilla en Europa. Ya se planean dos secuelas y en Hollywood se prepara una versión con Zac Efron en el rol estelar. El cine sueco ha lanzado un t hriller de primerísima calidad, en “presentación de Martin Scorsese”, que así reconoce sus méritos en el género.

Joel Kinnaman es Johan Westland, más conocido como J.W., pobretón de provincias y prometedor alumno de la Academia de Estudios Económicos en Estocolmo. Ha llegado a la capital con insaciable sed capitalista y pretende ser rico para colarse en la aristocracia. Bien parecido e inteligente, impresiona a Sophie (Lisa Hennie), una belleza de alta sociedad y bajo criterio moral. Cuando le presenta a sus opulentos padres, J.W. comprende que a ese nivel no se puede vivir del cuento sin cuenta bancaria.

A través del negocio de taxis, se enreda con el hombre que los controla, Abdulkarim, y así entra de lleno en la venta de cocaína, bajo instrucciones de Jorge (Matías Padin Varela), que en la cárcel aprendió todo lo necesario en el tráfico de drogas. También entra en contacto con Mrado (Dragomir Mrsic), un sicario de la mafia yugoslava que lucha por apartar a su hija de ocho años de las turbias maniobras que han de costarle la vida.

Un banco al borde de la quiebra les sirve para lavar el dinero sucio que la cocaína acumula y J.W. se aproxima cada vez más al cataclismo, porque el novato provinciano aun creía en lo que llamaban “honor entre ladrones” y en ese dinero fácil que no pasa del título.

Easy Money está muy por encima de un cínico melodrama de gángsters. Mucho más profundo que lo usual, el guión de Maria Karlsson borda la intensidad sicológica que tal vez perderá en la versión hollywoodense y que se basa en la ingenuidad de Joel Kinnaman en el rol central. Daniel Espinosa, de origen chileno, le da a esta película sueca el poder de equilibrare, escena por escena, entre la compasión y el terror.

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