Cine: Compliance

 

Es mejor que provoque

See video

RENÉ JORDÁN | CRÍTICO DE CINE

C ompliance intenta trazar línea recta entre aquiescencia y complicidad cuando mejor hubiera sido una línea sinuosa o en zigzag. Es indudable que la película se atreve a un desafío molesto, perturbador. En la primera exhibición a los críticos en Sundance, dicen que algunos se fueron a la mitad y otros se quedaron para rezongar improperios al final.

No es para tanto, pero siempre es más interesante un filme provocativo que de papilla insulsa, aunque a la ocasión la pintan calva en un tema un poquito traído por los pelos. Compliance está bien ambientada en una especie de diner de esos en los que la especialidad de la casa no va más allá del pollo frito. En una noche atareada se recibe una llamada telefónica acusando a una joven camarera, Becky (Dreama Walker) de robarse un bolso. La supervisora Sandra (Ann Dowd) no quiere líos con la policía y le hace caso al supuesto oficial Daniels (Pat Healy) mandando a Becky al sótano para someterse a humillante registro sin ropa.

El director Craig Zobel se limita a sugerir y no entra en indiscreciones gráficas en un asunto con implicaciones de violación. Pero una anónima llamada telefónica echa a andar una situación humillante e indignante. Flota otra sugerencia de que el miedo a la autoridad puede impulsar a cometer peores vilezas. El inquietante trasfondo provoca la pregunta de si es preferible tolerar un delito menor en lugar de cometer injusticias.

Los actores son muy buenos y, en especial, Anne Dowd, que se deja tentar por elogios de un desconocido y teme perjudicar la confianza con sus superiores. La situación ocurrió en un MacDonalds de Mount Washington, Kentucky, que Zobel ha adaptado con realismo de thriller a través de la música de Harriet McIntosh en la que un par de violoncelos son capaces de poner los pelos de punta.

Speak Up!