Cine: Collaborator

 

Poca acción, mucho intelecto

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RENÉ JORDÁN | CRÍTICO DE CINE/EL NUEVO HERALD

Cuando los actores se pasan al otro lado de la cámara como directores, confían en que las expresiones del rostro y las sutilezas del diálogo basten para convoyar el dramatismo de las situaciones. Así sucede que lo que a ellos les parece estético, al público le resulta estático.

El problema se le duplica a Martin Donovan en Collaborator, porque de contra es también autor del libreto y la película le sale menos interpretada que coreografiada, con dos actores moviéndose con lentitud ante el lente y tomando posiciones estratégicas para recitar los parlamentos de frente o de espaldas.

El argumento, de por sí, es más interesante que convincente. Robert Longfellos (Donovan) fue en un tiempo dramaturgo de reconocida promesa en Broadway, pero hace rato que va pifiando sin un éxito y el estreno más reciente se lo destriparon los críticos. El autor sale huyendo de Nueva York y se refugia a lamentarse en casa de su madre (Katharine Helmond) en California.

Buscando consuelo de la humillación, llama a su ex amada Vivien (Olivia Williams), a quien dejó plantada hace un par de años, pero por teléfono se entera de que ella se casó con otro y ya tiene dos hijos. Vivien lo recibe compasiva pero sin compromiso. Robert entra en conversación con el vecino de enfrente, Gus (David Morse), con quien nunca se llevó muy bien, porque es de extrema derecha y Longfellow es izquierdista profesional.

Gus se invita a ir a casa de Robert a fumar y darse un par de tragos, pero de repente llega la policía a arrestar al vecino, cuya agresividad se pasó de la raya y en una discusion mató de un balazo a un tipo en un club. Gus se niega a seguir al agente del orden y se encierra con Robert, tomándolo de rehén improvisado.

Collaborator (¡Qué título tan ambivalente!) se vuelve un mano-a-mano entre dos personajes, con David Morse y Martin Donovan en magníficas actuaciones donde expresan los conflictivos puntos de vista del guión de Donovan. Es una batalla de ideas desatadas en un filme harto de intelecto y hambriento de acción donde la cámara se mantiene en actitud contemplativa de discreta invitada sin vocación de intrusa.

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