Cine: Casa de mi Padre

 

‘Casa de mi padre’, más divertida cuando la cuentan

KaFcY.Em_.84.jpg

RENÉ JORDÁN | CRÍTICO DE CINE/EL NUEVO HERALD

Armando Alvarez pasa el tiempo a la sombra de Raúl (Diego Luna), el hermano abiertamente preferido de papá (Pedro Armendáriz, Jr.) en el rancho familiar donde llega a sembrar discordias un traficante de drogas (Gael García Bernal), conocido como La Onza y dispuesto a utilizar su peso para desequilibrar la balanza.

Casa de mi padre lleva el chiste principal en los créditos, porque Armando es Will Ferrell, chapurreando en español y cojeando con subtítulos. Venden el producto como parodia de telenovela, pero igualmente podría tomarse en serio, excepto por intervalos bromísticos, como la secuencia nudista en que Ferrell se enreda con la voluptuosa Génesis Rodríguez en competencia de trastornados traseros de énfasis culinario.

El guión de Andrew Steele y la dirección de Matt Piedmont se van por el caminito que en Grindhouse abrieron Quentin Tarantino y Robert Rodríguez, aunque no llegan tan lejos como convendría. Esta Casa de mi padre apenas mete la pata en el traspatio y, aunque hay suficientes risotadas para breves 83 minutos, a la inspirada chusmería pronto se le acaba el resuello.

Will Ferrell, a caballo con sombreron, es un Eastwood sólo en cachorro de Leone. A la pareja de Luna/García Bernal se le podría poner pleito por incumplimiento de promesa y Casa de mi padre es una de esas comedias que te divierte más cuando te la cuentan que cuando te sientas a verla.

Speak Up!