Cine: The Awakening, The Possession, The Apparition

 

El horror domina la taquilla

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RENÉ JORDÁN |CRÍTICO DE CINE

Tres películas de horror en la misma semana: The Awakening, The Possession, The Apparition indican que los estudios buscan escalofríos de cualquier modo y el susto mayor es que algunos cines han subido el precio de una luneta de un viernes al próximo porque la recaudación de taquilla bajó un tres por ciento durante el verano.

The Possession, del danés Ole Bornedal, aventajó a la competencia en el número uno, que bien poco le ha de durar. El tema del exorcismo sigue atrayendo, aunque en 1973 ya casi lo agotó William Friedkin con su vomitiva Linda Blair. Un matrimonio divorciado (Kyra Sedgwick y Jeffrey Dean Morgan) tratan de conquistar la simpatía de dos hijas.

El padre le regala a Emily (Natasha Calis) un cofre encontrado en el rastro, que para su desdicha contiene un Dybbuk, espíritu maligno del folclor hebreo. Ni tardo ni perezoso, el Dybbuk se posesiona de Emily, que inicia actividades clavando un tenedor en la mano de papá. Llaman de urgencia a un exorcista, furibundamente interpretado por el rapero Matisyahu, que entra en lucha con el demonio oculto en las amígdalas de la niña, con Natasha Calis en terrorífica actuación de notable disciplina.

The Awakening se confía en el espiritismo, y en la actuación de Rebecca Hall, profesora enemiga de curanderos y fantasmas. Florence Cathcart acude a un plantel embrujado, donde salen fantasmas aterrando a la institutriz Imelda Staunton. Sucede poco después de la Primera Guerra Mundial y de la epidemia de influenza, que han dejado tantos cadáveres que sobran los espectros.

El guión/dirección es de Nick Murphy, y los ingleses tienen mayor delicadeza para estos temas fúnebres, además de que Dominic West forma una atractiva pareja con Rebecca Hall en esta persecución de muertos que no hacen ruido porque andan en británicas zapatillas.

La peor del trío es The Apparition, donde Ashley Greene y Sebastian Stan se van a restaurar el caserón desierto que ella heredó y donde ocurren perversas rarezas. Se apagan y encienden las luces. Inexplicablemente muere el perro de la vecina. Los fantasmas eran encargados de mudanzas, porque los muebles vuelan de la sala al closet. El director Todd Lincoln hace lo más que puede, pero The Apparition invita a desaparecer.

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