Cine: Admission

 

Inteligente comedia dramática

See video

RENÉ JORDÁN

Portia Nathan (Tina Fey) lleva 12 años en el Departamento de Admisiones de la Universidad de Princeton y aspira a dirigirlo cuando el decano se retire en diciembre, pero tiene una rival, Corinne (Gloria Reuben) que no pierde ni pie ni pisada en la competencia académica. Portia experimenta cierta satisfacción maliciosa al saber que de ella depende el futuro de muchos, y el personaje es marginalmente agrio.

En cada curso, su oficina recibe 26,000 solicitudes de ingreso, de las cuales admite un promedio de 26 a uno, escogiendo entre alumnos con buenas notas y, a menudo, mentirosas calificaciones o actividades culturales. El decano le recuerda que es preciso preservar el prestigio de Princeton eligiendo solo lo mejor de lo mejor, pero la humana tentación acecha.

Analizando el panorama escolar, Portia visita un plantel alternativo mucho menos exigente, donde John Pressman (Paul Rudd) le recomienda a Jeremiah (Nat Wolff), un alumno brillante aunque algo indisciplinado. Portia vacila en sus convicciones, porque sospecha que Jeremiah es el hijo que puso en adopción cuando ingresó en Dartmouth y mucho le hubiera perjudicado el baldón de madre soltera.

Admission es una inteligente comedia dramática y ojalá el director Paul Weitz hubiese equilibrado mejor los elementos conflictivos. En Portia, Fey tiene un papel ambiguo y espinoso, mucho más exigente que aquel al que le debe su estrellato semanal en la teleserie 30 Rock.

Su aspiración al decanato peligra porque ella sabe que el candidato Jeremiah no es lo que llaman “material de Princeton” y a la larga fracasará con decepciones. Fey expresa la indecisión, pero los vaivenes del guión no la ayudan, ni tampoco la ausencia de “química estelar” con Paul Rudd.

Mucho más efectivas son las escenas con Lily Tomlin en el papel de la madre feminista.

Al momento de la calificacion, es obvio que Admission aspira a sobresaliente, pero le falla la estructura y se queda a lo sumo en notable.

Speak Up!