Cine: 'The Purge'

 

Unos criminales muy legales.

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Por Pilar Ayuso | pilayuso@yahoo.com

Con el propósito de canalizar la violencia y criminalidad de la sociedad, una nueva ley en el año 2022 permite a los ciudadanos desatar sus malsanos instintos, incluido matar, durante 12 horas de una noche al año. Ambulancias, hospitales, policía, bomberos no estarán disponibles y ninguna prohibición o norma social podrá coartar la voluntad de los hombres.

Esta información, expresada en el letrero que da comienzo al filme de James DeMonaco, que en castellano se conoce también como La noche de las bestias, nos introduce al aterrador sálvese como pueda que sucederá.

Con esta curiosa premisa, los asesinos, violadores y delincuentes del país, con la misma disciplina con la que por el resto del año han aceptado las normas sociales, acatarían la ley de todo vale. Esto los hace potencialmente legítimos y terroríficos en sus 12 horas de purga.

La familia Sandin se prepara para pasar el trago amargo de tan anárquica y temible noche y el espectador comienza a ponerse nervioso. James Sandin (Ethan Hawke), Mary (Lena Headey) y sus hijos se parapetan en su mansión de barrio pudiente, protegida por un invulnerable sistema a prueba de criminales ideado por el padre de familia, que se ha hecho rico vendiendo sofisticados equipos de seguridad. Pero nada es lo suficientemente seguro cuando se pone a prueba la violencia humana.

El horror dicta las claves de este thriller que lleva máscaras, hachas, asesinos balanceándose en columpios en la terrible noche y su núcleo dramático es una diabólica cacería entre buenos, malos, el colado y hasta el que rondaba por ahí en franca pelea de vida o muerte. Con más potencial que resultado, el filme va perdiendo el impacto dramático inicial en la medida que avanza, y sus terroríficas escenas llegan a provocar en el espectador una mala mezcla de sobresaltos y risas.

Con una tesis tan interesante el filme tenía el terreno propicio para un mayor vuelo dramático a lo Funny Games, aprovechando al magnífico Hawke. Pero el también guionista DeMonaco escoge para este filme, de modesto presupuesto, una sencilla y manida fórmula, se encierra entre cuatro paredes y establece esta especie de juego a los escondidos que no da para más de 85 minutos, cuando la cacería se agota y la purga resulta más que suficiente con las luces del nuevo día. •

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