Cine: 'The Hunger Games: Catching Fire'

 

Continúa el ‘show’ futurista.

Catching Fire image
Peeta (Josh Hutcherson) and Katniss (Jennifer Lawrence) must once again fight for their lives.
 

Por Pilar Ayuso

La nueva entrega de la saga basada en los famosos libros de Suzanne Collins sigue la trama de ciencia ficción de los jóvenes “tributos” lanzados a matar y a morir en unos violentos juegos de un posapocalíptico futuro.

La historia de los Juegos del Hambre es muy original: en una tierra llamada Panem (que viene de la fórmula romana “Panem et Circenses” (pan y circo), donde la población concentrada en 12 distritos vive en la pobreza, reservando “el Capitolio” para los poderosos, se celebran anualmente competencias brutales cuyos participantes, a manera de tributos por una sedición del pasado, son adolescentes de 12 a 18 años, escogidos al azar y en parejas, en cada distrito. En una especie de monstruoso reality show, trasmitido a toda la nación, con seguidores de anacrónicos ropajes y pelucas que le dan un tono de pérfida excentricidad, los jovencitos son obligados a librar encarnizadas luchas y solo uno podrá salir con vida. Pero la edición número 75 de los tradicionales juegos trae “un giro” sin precedentes.

En la primera parte de la serie, este circo romano con menores, casi niños, matándose unos a otros, dejó un alarmante cuestionamiento ético de un filme que estaba especialmente dirigido a la audiencia juvenil. Con nuevo director, Francis Lawrence, en esta entrega –con mayores peligros pero menos siniestra– los contrincantes alcanzan edades superiores y demuestran más humanidad al hacer alianzas para luchar juntos por la sobrevivencia. Aunque el morbo continúa. “Es horrible la fiesta”, dice cínicamente un personaje, “pero si dejas a un lado la ética puede ser divertida”.

Regresa en el papel de Katniss Everdeen la muy talentosa Jennifer Lawrence (ganadora del Oscar por Silver Linings Playbook) junto a Josh Hutcherson como Peeta Mellark, la pareja de vencedores del distrito 12. Liam Hemsworth, como Gale Hawthorne, adquiere mayor protagonismo y Philip Seymour Hoffman es la nueva cara de la serie.

En llamas, un poco más de lo mismo, carece de la intriga y la novedad de la precedente. Aquí hay monos feroces y terribles peligros “naturales” en asombrosa escenografía virtual donde el presidente Snow pone a sufrir y a morir a sus fichas humanas. Continúan las poco elaboradas relaciones entre los personajes. No se entiende, tampoco esta vez, a quién ama Katniss, si a Peeta o a Gale, en un trío amoroso que evoca a los románticos muchachos de Twilight. Pero estos detalles del descuidado guion quedan en segundo nivel de importancia para una franquicia que pone todo su esmero en reunir grandes figuras y seguir dando circo a los seguidores del jugoso show.

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