Cine: 'Living Is Easy With Eyes Closed'

 

Nostálgico y castizo ‘road movie.’

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Por Pilar Ayuso

Tiene un alma muy castiza la película ganadora del Goya, Vivir es fácil con los ojos cerrados con sus muchas referencias de un país y una época a la que ahora nos transporta David Trueba. Fue en 1966 cuando John Lennon visitó España y ahí estamos, en la dictadura de Franco, la represión, los curas, los guardias civiles, las bofetadas paternas, los tradicionales tambores de Calanda, o esas voces de autocensura femenina: “Las chicas guapas tenéis que extremar la prudencia”, pero en la que a la vez llegaban aires de cambio, como lo fue la música de los Beatles.

Trueba ha vuelto a sorprender con esta nueva película de autor, que le sigue al notable Madrid, 1987, y si allí situaba a sus personajes en una bañera, ahora los mete en un Seat azul y los pone a rodar por los alrededores de Almería, en 1966.

John Lennon ha venido a hacer un filme y al encuentro de su ídolo va un fan, profesor de inglés que encarna y nos seduce (Javier Cámara), y la película es él. El y España. Antonio San Román es una especie de alma noble, risible, regordete y calvo, con corbata y portafolios, moderno y librepensador. Lleva de pasajeros a dos jovencitos que encuentra por el camino. Ella es Belén (Natalia de Molina), que ha huido de un convento. El es Juanjo (Francesc Colomer), que se fugó de casa porque quiere llevar el pelo largo.

Trueba, que dirige y escribe sus filmes, no le teme a los diálogos, y éste los tiene abundantes, pero puntuales y precisos para crear magníficas atmósferas. Ni una palabra mal ubicada. Ni un traspiés o tono fallido. Un viaje a lo road movie en ambiente de pobreza y rancio pasado, en el que tres personajes traen la libertad, la osadía, la rebeldía, lo revolucionario, el sueño de hablar con Lennon, eso es el filme: una bocanada de aire fresco con paisaje de mar, gracioso y nostálgico.

Sábado, 9:30 p.m., Coral Gables Art Cinema,260 Aragon Ave.

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