Cine: 'Deep City: Birth of the Miami Sound'

 

El ‘sonido de Miami’ tema de un documental.

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Por Sarah Moreno | smoreno@elnuevoherald.com

Antes del “sonido de Miami” fue “the Miami Sound”. Antes de que Gloria Estefan, con pelo revuelto y pantalones apretadísimos, cantara Come On, Shake Your Body y, junto a Miami Sound Machine, convirtiera Conga en un hit internacional en 1985, un grupo de cantantes y músicos afroamericanos grabaron en los años 1960 un buen número de discos de vinilo en Deep City Records, una disquera que funcionaba desde una tienda de discos en Liberty City.

Los creadores del sello fueron Johnny Pearsall –dueño de la tienda Johnny’s Records y mente empresarial del dúo– y Willie Clarke, que representó la parte creativa. Se inspiraron en el éxito de Motown y le impartieron al soul, al funk y a otros ritmos de la época el toque de Miami, que ya se beneficiaba de la llegada de músicos de Bahamas, Jamaica, Cuba y otras islas del Caribe.

Corrían los años 1960 y Overtown era un hervidero de clubes nocturnos donde la gente se tomaba en serio la elegancia y la diversión. Las grandes figuras de la música negra, luego de cantar en los clubes y hoteles de Miami Beach, venían a terminar la noche de juerga con una descarga en estos clubes.

Las luces de neón, como testigos de la efervescencia de ese momento creativo del vecindario, contagian de color el documental Deep City: Birth of the Miami Sound, que se presenta en el XXXI Festival de Cine de Miami el viernes 14, en el Olympia Theater del downtown, con la asistencia de sus directores y productores, Marlon Johnson, Dennis Scholl y Chad Tingle.

Deep City fue la primera disquera propiedad de afroamericanos en nuestro estado”, dijo Scholl a el Nuevo Herald acerca de la importancia de conservar el legado de estos artistas.

“Ellos merecen nuestra admiración y respeto por lo que lograron. Dejaron una música soul extraordinaria e hicimos el filme para honrarlos”, añadió Scholl, que previamente había filmado con Johnson y Tingle el corto Sunday’s Best, sobre mujeres afroamericanas que van a la iglesia ataviadas con sombreros, el cual ganó un Emmy regional.

La idea para Deep City... surgió cuando un amigo le envió a Scholl Eccentric Soul: The Deep City Label, un CD recopilatorio con la música de los artistas que integraron el catálogo del sello de Miami. Este fue editado en el 2007 por Numero Group, un sello que se dedica a rescatar música de archivo.

“Cómo es posible que yo no supiera de esta música tan extraordinaria que se hacía en Miami, dije cuando escuché el CD”, contó Scholl, que entonces se lanzó a la búsqueda de los artistas que participaron en las grabaciones.

“Nos fuimos a la comunidad y les preguntamos a todos los que tuvieron que ver con la escena musical en Miami. Y poco a poco fuimos encontrando a Clarke, Helene Smith, Willie “Little Beaver” Hale y Clarence Raid [también conocido como “Blowfly”]”, cuenta Scholl, añadiendo que en ese punto la estación pública WRLN decidió apoyarlos y fungir como productora ejecutiva del documental.

Un testigo estrella de la época es Clarke, que en el documental cuenta cómo conoció a Pearsall cuando eran estudiantes en Florida A & M University, una universidad pública de Tallahassee, ciudad de donde era Pearsall. Allí ambos formaron parte de la banda de música Marching 100 Band. Más tarde, Clarke, nativo de Miami, regresó para convertirse en maestro de arte. Pearsall, por su parte, también se mudó a Miami para fundar Johnny’s Records. La música los unió y juntos empezaron a descubrir artistas como Helene Smith, a quien algunos llaman “The First Lady of South Florida Soul”, y que cantó temas como Willing and Able, You Got to Do Your Share y Pot Can't Talk About the Kettle, entre otros.

Smith, una joven extraordinariamente tímida que siempre evitó los escenarios, se casó con Pearsall cuando tenía 23 años. Ella es una de las que recuerda a “Johnny” en el documental, un joven de familia acomodada que abrió su tienda de discos aun antes de graduarse de la universidad. Uno de los momentos más emotivos del documental es cuando Smith, hoy maestra retirada de la enseñanza primaria, canta superponiendo la voz –todavía en buena forma– a las grabaciones que hizo con Deep City.

La otra cantante relevante de la disquera fue Betty Wright, a quien Pearsall y Clarke firmaron cuando tenía 12 años. Con voz y presencia escénica extraordinaria que se prueba en las imágenes de archivo del programa de televisión Soul Train que muestra el documental, Wright fue la gran apuesta de Clarke. El músico cuenta cómo la joven cantante fue motivo de diferencias con su socio. Clarke creía que la disquera debía apostar por una voz como ella. Pearsall, por su parte, no mostró entusiasmo, entre otras razones porque estaba casado con Smith.

Este fue el comienzo del distanciamiento de los socios y el final de Deep City. Clarke y otros músicos de la disquera comenzaron a colaborar entonces con Henry Stone, fundador del sello TK Records, también de Miami y responsable de éxitos de la era disco y de grupos como KC and the Sunshine Band.

Deep City: The Sound of Miami tiene un tono nostálgico y a la vez festivo. Quizás lo más esperanzador sea cuando al final del documental leemos que Smith en la actualidad canta algún domingo en su iglesia, sin especificar en cuál. Una promesa que bien vale el viaje de exploración.

“Nosotros, como comunidad, estamos empezando a contar nuestra historia. Hay muchos directores de Miami contándola, y esta historia tiene resonancia en el mundo”, concluye Scholl, cuyo nuevo proyecto es un documental sobre una bailarina cubana que desertó.

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