Cine: 'Bettie Page Reveals All'

 

Símbolo de la liberación sexual.

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Por Pilar Ayuso

La increíble Bettie Page, reina de las revistas eróticas de la década de 1950, regresa al cine, esta vez de la mano de Mark Mori (nominado al Oscar por Building Bombs, 1991). Lejos de adaptar su vida a la ficción, como lo hizo The Notorious Bettie Page, de 2005, con Gretchen Mol de protagonista –del que la propia Page reprobó hasta el título–, el documental de Mori nos conduce por la extraordinaria vida de la modelo a través de una impresionante colección de fotos, mezcladas con imágenes de archivo, pequeños filmes de 16 mm y fragmentos de la novela gráfica The Rocketeer, y deja que la propia Bettie Page, con su voz – en cintas de audio recogidas por Mori años antes de su muerte en 2008–, sea quien nos cuente.

Page, que nació en Nashville, Tennessee, en 1923, y vivió parte de su vida en Miami, fue uno de los más atractivos iconos femeninos de una era; su mérito fue abanderar –con ropa o sin ella– la liberación sexual, con una asombrosa desinhibición que matizaba con pícara sonrisa, entre candorosa y sensual, e intimidaba hasta a sus fotógrafos. Su mayor don fue su cuerpo perfecto y lo que fue capaz de expresar con él, al desnudo o en bikinis, atado con cuerdas o ataviado con botas, corsés y látigo en su faceta de dominatrix. La cámara amaba a esta chica sexy de las revistas prohibidas, de largos cabellos negros y flequillo a mitad de la frente que fue su sello y la inspiración de una legión de fans.

Bettie Page Reveals All, ciertamente revela todo, no solo lo que había tras la ropa de la modelo sino lo que fue el misterio de su vida, llena de pasajes dramáticos: fue víctima de abusos en la infancia por su padre, internada en un orfanato, violada y víctima de violencia doméstica. Nada común continuó siendo toda su existencia, su corta aunque demoledora carrera, atacada por una sociedad puritana que tildó su arte de pornografía, su repentina y misteriosa desaparición en la cima de la fama, su enfermedad mental, su conversión –o renacimiento– al cristianismo.

El documental, en el plano formal, se queda rezagado ante tan candente contenido, limitándose a ilustrar en mecánica sucesión de imágenes las vivencias que los entrevistados narran, historia por demás muy abarcadora, que hacia el último tercio del metraje llega a resultar fatigosa, pero indudablemente el filme tiene de qué presumir con tan fascinante protagonista.

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