Chocolate

 

Chocolate es el lugar ideal para pasar un rato de feliz esparcimiento.

Chocolate
Ana prepara un delicioso trago en Chocolate. Foto: Julio A.Martínez
 

Por Sandra Palacios

La vida nocturna de South Beach puede inspirar dos grandes pasiones: o te encanta o lo odias. Hay quienes definitivamente no van con la locura y el desenfreno de sus calles en las que es imposible hallar un estacionamiento, y están los que aman su energía y versatilidad. Sin embargo, Española Way es como un microcosmos dentro de este gran mito de la rumba de Miami. Sus calles al estilo europeo, sus balcones, sus tiendas y su frescura albergan lugares como el restaurante-bar Chocolate, una opción diferente para una buena noche de ocio.

La famosa calle de la playa sigue atrayendo a su público, en su mayor parte local, por su ambiente descomplicado y por su buena vibra. En la calle 14, entre Washington y Pensilvania, se encuentra este tradicional spot de la Ciudad del Sol, objeto de leyendas desde los años 40. Y es que allí precisamente, en el segundo piso de Chocolate, el capo de la mafia Al Capone se reunía con sus socios, no precisamente a tomarse unos tragos y a disfrutar del clima, como sí podemos hacer ahora en este agradable y sofisticado local, ahora sin mafiosos.

Durante las noches, cuando la magia de Española Way se enciende y los faroles de cada lado de la acera se prenden, Chocolate es el lugar ideal para pasar un rato de feliz esparcimiento, alejado del estrés de los carros y el ruido de la ciudad. Aquí el plan es disfrutar de una deliciosa cena, a cargo del chef Alex Ceijas, con delicias italianas como el Chicken Madeira, con champiñones y vino servido con papas al gratén, o el Ravioli Chocolate, de cangrejo y langosta en salsa de almendras. Y como remate para la cena, qué mejor que probar alguna de las 30 variedades de postres de chocolate, claro está, que ofrece el menú, y así arrancar para seguir la noche con un dulce sabor en la boca.

La gran barra está dispuesta a recibir a los más sedientos, con una extensa carta de vinos, cocteles y shots para prender la noche. El menú de tragos contiene una novedosa lista de Martirinhas, una creación del local que fusiona el famoso coctel caipirinha con una gran variedad de martinis. Entre ellos se destacan el Mangoroska mezclado con vodka, puré de durazno, menta, mango fresco, limón y azúcar, y el Red-pepperinha, también con vodka, pimienta roja, piña, limón y azúcar.

Ya entrados en materia, los DJ residentes, Justin, Tyfani o Lupa se encargan de crear una atmósfera en la que se puede charlar con los amigos con un sonido house de fondo o, según cómo se ponga el ambiente, hasta bailar, ya que aquí el formato está abierto a cualquier situación, y la medianoche es el momento propicio en el que los visitantes dejan sus sillas para comenzar a mover el esqueleto.

Y es que el ambiente del lugar se presta para una noche de música variada, en un local que guarda la energía de las décadas de los años 60 y 70, con muebles de colores vibrantes, paredes recargadas de cuadros, sofás de terciopelo y cuero, y apliqués de baldosa en el techo. Hay mesas ubicadas en la parte de afuera, camufladas bajo los árboles y las luces de la calle, ofreciendo una atmósfera como de vacaciones, todo bajo un concepto muy europeo, al aire libre y rodeado de gente descomplicada.

"Aquí el público es más local, quiere salirse un poco de la rutina y hacer un plan diferente; nuestra comida, música, cocteles y la calidez de Espaniola Way permiten que los clientes pasen un grato momento en compañía de sus amigos y gocen de la energía del lugar, comenta Alejandro Ferllen copropietario del lugar y promotor de eventos.

La mística calle, que ha sido testigo del rodaje de varias películas como Miami Vice y The Specialist, fue el escenario hace un par de semanas de la grabación del nuevo video de Eros Ramazzotti, junto a Ricky Martin, del que parte de sus escenas se realizaron en Chocolate. Además, su privilegiada locación ha dado pie para conciertos al aire libre y la presentación de varios artistas.

A las dos de la mañana termina la jornada en este atractivo lugar de dulce nombre, que sirve de pre-party para los que quieren seguirla en South Beach o en otros puntos de esta ciudad que nunca duerme.

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