Ropa de Carolina Herrera

 

La mujer que se viste de Herrera seguramente tendrá muchas opciones para la nueva temporada.

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El uso de los estampados de flores fue una de las tendencias que germinó durante la Semana de la Moda de Nueva York; y nadie los presentó con tanto brillo como Carolina Herrera.

Herrera no creó nada insulso, anticuado o sin gracia para su desfile, aun cuando sus grandes flores se inspiraron en los temas botánicos de las vajillas del siglo XVIII.

La diseñadora venezolana convirtió una impecable blusa blanca con una falda de tubo negra estampada con una gran margarita en un elegante atuendo para el día. Asimismo, una blusa con una flor de loto bordada complementó una dramática falda blanca anudada con un doble lazo coreano, al estilo del que se usa en las artes marciales.

De hecho, Herrera declaró que el corte y los detalles de esta colección se inspiraron en los atuendos tradicionales de Corea.

Algunas modelos lucieron sombreros de paja negros usados por granjeros o llevaron elaborados cinturones de acetato, así como piezas con detalles trabajados con la técnica del origami.

El uso de fuertes labiales rosa y rojo en el maquillaje de las modelos, en algunos casos, distrajo de los hermosos colores y estampados. Un elegante vestido con estampado de aves resultó ganador.

Un total de 52 modelos desfilaron en la carpa de la Semana de la Moda de Nueva York para un impactante final.

La mujer que se viste de Herrera seguramente tendrá muchas opciones para la nueva temporada, y como complemento, los fabulosos zapatos de Manolo Blahnik, hechos específicamente para esta colección.

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