Cafeína Resto Lounge-Bar

 

Centro nocturno donde pasar una noche intensa de placeres nocturnos y emblema de la amada Colombia.

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Olya Melnikova, Erick Braun, Mikelle Moore y Mariama.Foto: Alex Mateo de Acosta.
 

Sergio Leon

Ivette Naranjo soñaba con tener un centro nocturno que además de ser la arena donde pasar una noche intensa de placeres nocturnos fuese emblemático de su herencia cultural y del orgullo que siente por su amada Colombia. Con mucha puntería escogió un lugar en Wyndwood al que con la ayuda de su entrañable amigo, Felipe Lara, después de mucho planear e intelectualizar, llamaron Cafeína, seguros de que la energía del resto lounge-bar siempre levantaría los estados de ánimos.

Cafeína es la nueva adquisición del barrio adonde hoy acuden con más frecuencia la crema y nata más fresca y avant-garde de los artistas, y también los sociables y los trasnochadores a la caza de espacios alternativos diferentes con ánimos de pasarla chévere.

El sitio provoca instantáneamente una sensación similar a la que produce la venerada sustancia en el organismo. El primer rush se siente al pasar de la desolada, angosta, poco iluminada callejuela donde se encuentra --como tesoro escondido-- al interior de un salón iluminado tenue y cálidamente por lámparas con colgantes de cristal que simulan esmeraldas verdes.

Diseñado por Pepe Calderín, el interior del bar, adornado por paredes de piel al estilo glamoroso de los 50, una hermosa barra construida en madera oscura con detalles en granos de café en el centro y mesas apareadas con sofás confortables, puede ser el pretexto para pasar la noche libando el Hot Passion (elíxir afrodisíaco de ron, cointreau, puré de parcha, jugo de limón fresco y un toque de jalapeño), el Tamarind, el adictivo Café con Leche Martini, el Wyndwood's Manhattan, el Green Lyche o el Plymouth Basil, recetas originales de los cocteleros expertos de la casa, a los que Lina Nasser llama ``los indispensables'' para vivir la experiencia cafeínica a cabalidad.

Esta experiencia no es del todo completa si no se saborean los mejores crab cakes --según Martha Stewart y mi propio paladar--, el carpaccio de pulpo o ciegamente se escoge cualquiera de los deliciosos platillos de fusión de recetas internacionales que prepara la chef Guily Booth con buena sazón y marcada originalidad.

Todos los ambientes del lugar provocan una sensación diferente. La planta de arriba es el refugio de los más reservados; desde lo alto el DJ, como vigía, va midiendo la temperatura del salón a juzgar por el lenguaje corporal y selecciona números variados. Y es que aunque el sitio no está expresamente concebido para bailar siempre hay alguien que echa un pasillo.

La dosis se sube a la cabeza en el jardín de las esculturas, espacio al aire libre acicalado con una vegetación exuberante, ideal para aquéllos que disfrutan de una de esas noches de clima fresco bajo las estrellas al ritmo de grandes éxitos de todos los tiempos y música house. Un árbol frondoso resguarda la sugerente instalación Adam & Eva, de Ilana Lilien-thal, y sirve de refugio a la pecaminosa serpiente fosforescente enredada en las ramas como símbolo.

En la galería se escucha el chill out mientras se aprecian los trabajos de los artistas Carlos Alves --la actual exposición--, Johnny Robles y Lilienthal. La gerencia tiene programado mantener todo el tiempo exhibiciones rotativas de artistas emergentes y alternativos.

El segundo sábado de cada mes es noche especial --``a lo cafeína''-- y para el día de San Valentín han preparado una divertida noche romántica con un menú especial a precio fijo para todos los bolsillos, que amenaza con seducir hasta los más difíciles. Se recomienda especialmente ponerla en su calendario para los festejos durante Art Basel y la Winter Music Conference.

Cafeína está a la altura del preciado estimulante. Advertencia: tiende a producir un raro tipo de euforia contagiosa. • 


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