Bougainvillea’s Old Florida Tavern, un bar con personalidad

 

Karaoke, música en vivo, tragos y un ambiente relajado en este tradicional bar de South Miami.

Alex Mateo de Acosta / Especial/El Nuevo Herald
Alex Mateo de Acosta / Especial/El Nuevo Herald
 

Por Alberto Sánchez l albertosanchez415@yahoo.com

Es un lugar pequeño pero agradable, íntimo y divertido, con todos los atributos de una vieja taberna, que recuerda los primeros clubes del sur de la Florida. También es poco convencional, pero a la vez atractivo y acogedor.

Incluso hoy el Bougainvillea’s Old Florida Tavern conserva el aspecto exterior de la pequeña casa de campo construida con madera de pino de la Florida que fue a finales de la década de 1920. Luego se convirtió en una tienda, fue una casa de té y, finalmente, desde hace unos 12 años, la restauraron y habilitaron para convertirla en el bar con carisma y personalidad propia que es hoy.

Por eso, quizás, explica César Rincón, el propietario principal quien comenzó hace 10 años en el lugar como bartender, muchos de los que vienen regularmente desconocen que la barra está construida con las maderas originales que antes eran una pared interior.

El Bougainvillea’s tiene la característica excepcional de esos pocos lugares de Miami que, reconocidos como sitio histórico, aun hoy acogen cada noche a un grupo diverso e interesante de clientes habituales que vienen a disfrutar de la música en vivo y los precios especiales.

Las presentaciones de las bandas locales son de jueves a domingos. Deuces Wild (Mike Romeo, Christian y Ricky Sánchez y Steve Kornicks) interpreta versiones muy propias y con arreglos originales de éxitos de pop, rock, country, hip-hop y R&B. En la primera entrega llegan Purple Rain, Used 2 Love Her, Wanted Dead Or Alive, With or Without You, In The Air Tonight, Just Like Heaven y Careless Whisper.

Para septiembre en el sitio web del Bougainvillea’s están anunciados los Pla-Ya de los lunes (Bud Light a solo $2); martes de karaoke; los miércoles de Lady’s Night (con el DJ Mikee D) y las presentaciones en vivo de Inna Sense, Wraps and Kush, The Brigade, Boombox, Colbert Tilt, Clambake and Night Rain, Stop The Presses y PinoGrillo. Los domingos de septiembre estarán cubiertos por sesiones acústicas de Liza Quin y Robert Elias en el patio del lugar.

Tienen un happy hour con precios que ponen el salón principal que no da más. Si le gusta la Bud Light Draft, de lunes a viernes entre 4 y 8 p.m., y los sábados y domingos entre 6 y 10 p.m. puede conseguir el vaso alto por $2. También tienen especiales del vodka FRÏS a $3.50, y aunque difícil de creer por el nombre, también es cierto que el Cuba Libre le cuesta lo mismo que el vodka.

Muchos dicen que la taberna tiene una cualidad adictiva, y no es para menos. La iluminación en tonos rojizos hace juego con el color rojo ladrillo de las paredes de madera. Afuera, hay varias mesas para los que prefieren escuchar la música con menos intensidad, rodeados de pequeñas palmeras, plantas tropicales y las famosas buganvilias de rosado intenso que le dan el nombre al lugar.
Una pizarra colgada sobre el bar ofrece los servicios especiales que el club tiene para aquellos que lo visitan regularmente, con precios según la circunstancia. Si la novia o la esposa llama preguntando por alguien, el cargo extra depende del tamaño de la mentira que se le diga. Una respuesta como “Ya salió para alla” es gratis. Por decirle “No lo he visto” deberá pagar $2. Por la clásica “Hoy no ha estado por aquí”, $5. Si un bartender como Jaime Figueras o Kate Livese, de sangre fría y sin corazón, lo ayuda con “¿A dónde dice usted que está llamando?”, eso le puede costar hasta $8. Pero vale la pena pagarlo, eso lo mantendrá rumbeando sin tantas preocupaciones. 
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