Blue Piano Bar

 

Noches de jazz y vino

Vanessa Baldomero, Natalie Leon, Fara Diaz .JPG

por Alberto Sánchez

No bien va cayendo la tarde en la ciudad, comienza a animarse el ambiente de los salones que abren en la zona del vecindario de Buenavista, a la altura de la 2da. avenida y la calle 46 del noroeste.

Entre aquellos lugares resalta por su menú, la variedad de vinos, cervezas y buena música el Blue Piano Bar, visitado desde muy temprano (6 p.m.) por quienes dejan la oficina a esa hora y prefieren reunirse a probar una copa de vino y conversar, mientras esperan hasta un poco más tarde por la presentación de un músico local.

Abierto desde finales del 2010 con Jorge Villamizar, antiguo cantante de Bacilos, como propietario principal, el lugar es atendido por Aniece Meinhold, en la barra, y César Zapata como chef, quienes participan como copropietarios. Ambos aplican eficientemente la máxima de que “si quieres que las cosas salgan bien, hazlas tú mismo”.

En Blue Piano Bar la iluminación es tenue y la decoración es sencilla, pero acogedora con cómodos sofás y paredes en azul oscuro. El techo, decorado con una réplica de horcones de madera, le da un toque de informalidad al salón, decorado a ambos lados con los anaqueles donde se colocan las botellas de vino y cerveza.

Aquí lo inmediato es comentar sobre las sensaciones que produce alguna de las 90 variedades de vinos entre rojos y blancos, o saborear alguna de las cervezas artesanales con sabores y nombres tan exóticos como Arrogant Bastard, Rastafarye, Dogfish Head My Antonia, Red Brick’s Laughing Skull Red Ale, Flying Dog’s Gonzo Imperial Porter o Cigar City Maduro Brown. Para las celebraciones especiales, el local ofrece ocho variedades de champaña, los precios por botella de vino oscilan entre los $30 y los $150, aunque para una ocasión especial el bar reserva vinos que por su procedencia y cosecha pueden alcanzar los $200.

Como opción, el bartender prepara refrescantes ponches ( punch) como el Apple Gin-ja, una mezcla de sabores de manzanas y peras, jengibre y limón, ligeramente endulzada con miel, a la que se le agrega una pizca de nuez moscada, y que se sirve en una jarra con cidra de peras. Si se prefiere algo más cercano a lo clásico, se puede optar por la Chicha, que se obtiene en la combinación de un vino rojo, piñas, cerezas, jugo de limón y manzanas. Son dos interesantes mezclas, servidas generosamente en una jarra de cristal, que recuerdan a la tradicional sangría, pero que en la carta del Blue Piano Bar se evita el término por considerar lo que ofrecen aquí de un sabor mucho más delicado.

Aunque en el lugar predomina lo que se conoce como el C hilled Out Jazz, una música que invita a disfrutarla mientras se conversa sin tener que competir con el volumen, la salsa es el ingrediente nocturno de los viernes para los amantes de la diversión bailable. Pasadas las 10 p.m., comienza a escucharse al pianista Adrián González, del grupo Suénalo, quien anima el ambiente con piezas de puro estilo L atin jazz como El monte, Edifícame y Antroprocentrismo. Para esta ocasión, lo acompañan el percusionista Dany Markham y el bajista Rodrigo Zambrano, quienes interpretan recordados éxitos de los Beatles y brindan una interesante versión de All Along the Watch Tower, de Bob Dylan .

Por el pequeño escenario del Blue Piano Bar han pasado músicos como Leslie Cartaza, la cantante del grupo Palo; Shareen Sandoval; los rockeros del trío Tritastic Fantastic (Dani Mark, Digo Zam y Ad Govar), y Gaby Durán.

Aquellos que ya han probado algunos de los secretos del chef César, solicitan con frecuencia algo de la lista de los Hot Stuff como el Mc Luvvin (huevos de codorniz fritos, con salsa española, chicharrones y crema de chipotle), el The Chester Cheeta (una combinación de quesos fontina, cheddar, burrata, mozzarella cremoso), y el Cheetos Crust, de corteza dura. Uno de los platos más pedidos son los 2am Huevos, a los que se agrega queso cheddar de fabricación casera, aderezado con tomillo, rociado con un aromático aceite de trufas, y servido sobre unas tostadas muy finas. Se ofrecen además 10 tipos de quesos holandeses, norteamericanos e italianos. Entre éstos hay para escoger platos con tres porciones por solo 15 dólares (tres por el precio de uno), acompañados con tostadas, lascas de jamón casero y queso de cabra “nut” confeccionado con jojoba.

El Blue Piano Bar tiene la particularidad de que no deja espacio, ni tiempo, ni deseos para debatir sobre presupuestos condales, referendos, política, revueltas, bombardeos o crímenes pasionales. Tampoco se siente la rumba ni el alboroto de otros sitios de la ciudad, por lo que este lugar aparece como una alternativa con ese ambiente íntimo y calmado que lo caracteriza, que va desde la música hasta sus habituales.• 

 

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