Bin No. 18

 

Con una variedad de cervezas y vinos de todo el mundo, y música también cosmopolita, este bar ofrece buena rumba.

Bin No. 18
Crystal Calkins, Vanessa Campindi, Bianca Maura y Elizabeth Poveda. Foto: Alex de Mateo Acosta
 

Por Sandra Palacios

Al llegar el fin de semana, luego del ajetreo y el estrés del trabajo, lo mejor es desabrocharse la corbata, ponerse cómodo y llamar a los amigos para planear la noche. Un buen lugar para despojarse de este ''agite'' semanal es el restaurante-lounge Bin no.18, que cuenta con un original local estilo europeo, para tomarse unos buenos vinos o cervezas, comer rico y disfrutar de buena música, en pleno downtown.

En Biscayne Blvd. y la calle 18 se encuentra ubicado este original spot, que resume en un solo local la energía de una ciudad cosmopolita, el encanto de la noche, buena música de todo el mundo y una particular fusión entre lo clásico y lo moderno.

Con grandes barriles de madera que hacen las veces de mesas, sillas al estilo art deco y detalles metálicos, grandes lámparas de cristal y varios cuadros de artistas locales en exposición, como los del venezolano Javier Marín --presentes la noche de nuestra visita--, este lugar ofrece un plan diferente para los miamenses que desean salirse de la rumba convencional.

''Como la propia sala de mi casa'', define su dueño el chef Alfredo Patiño a Bin no.18: ''nuestro concepto es como el de un european market y wine bar, donde se puede venir en plan de relax, a pasar un buen rato con los amigos, tomarse unos buenos tragos de todo el mundo, oír excelente música y gozar de un buen servicio y gran calidad en nuestra comida. El plan es comenzar con unas tapas, tal vez una tabla de quesos, escoger cada uno vino o cerveza del estante y difrutar de las mezclas del DJ'', agrega.

Las noches del viernes, el encargado de ponerle a la atmósfera un toque diferente es el DJ Pauer, Toto Gonzales, quien mezcla sonidos electrónicos con la música tradicional de países como Brasil, Nigeria, Perú, Tanzania, Cuba y otros, en una sesión original y alternativa. Así que mientras se oyen en el fondo unos bits de house o chill out, no es extraño toparse con Compay Segundo y Buena Vista Social Club, mientras se entremezclan los sonidos electrónicos de Sidesteper.

Allí los detalles son muy importantes: la atención es amigable y fresca, desde su propio dueño que sale de la cocina para saludar a los asistentes, hasta los meseros que se prestan para que la noche sea agradable. El menú está planeado para hacer una excelente pareja con la noche, con una amplia selección de quesos, aceitunas, carnes, jamones, sándwiches y postres, entre otras delicias.

La parte de atrás del local cuenta con un particular mostrador al alcance de los comensales para tomar por su propia cuenta el vino que acompaña la comida; además, a su lado se encuentra una atractiva nevera con exclusivas cervezas de todo el mundo, algunas fermentadas hasta tres veces, como la belga Chimay Ale, que es de difícil adquisición en Miami. También se podrá encontrar la Menabrea de Italia, la Phuket (que no sabe tan mal como su nombre), de Tailandia, la Estrella Galicia, de España, o una más local como la Hurrican Reef, de la Florida.

El plan de los martes es para los aficionados a los bits y las consolas, para que lleven su propia música y experimenten por una noche su sesión de mezclas, en lo que el mismo Patiño describe como un Free Style Party. Allí cualquier persona puede jugar a ser DJ por una noche y poner a todo el mundo a moverse a su propio ritmo, obviando la falta de experiencia. Los miércoles son de cerveza de barril ''a dos por una'', y los jueves, las noches son de Free Wine Tasting, de 7 a 9, con un taller educativo sobre la bebida de los dioses y degustaciones con una deliciosa selección de cepas y cosechas de todo el mundo. Los viernes, el primer trago va por la casa.

Sobre el andén de la entrada, se encuentran también unas mesas ubicadas estratégicamente para disfrutar de una noche de tapas, vino y buena música bajo las estrellas.

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