Bar: Will Call en downtown

 

La juerga después del concierto

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Sandra Palacios | sandrapalaciosg@yahoo.com

En medio de toda la revolución del downtown, Will Call se alza en plena segunda avenida del noreste con una propuesta de bar de barrio, ya que cuenta con todo lo necesario para noches increíbles. Con una hermosa panorámica del Freedom Tower y de la American Airlines Arena, este local, que abrió hace tres meses, es ya un sitio obligado para oír música en vivo, para el after party luego de algún concierto, o simplemente para cualquier día de la semana que merezca buen trago y buena vibra.

Sin filas ni guardias de seguridad a la entrada, ni mucho menos un cover charge, Will Call entiende que después de que alguien ha pagado un montón de dinero por el concierto que acaba de ver en la Arena, la idea no es reventar la billetera para seguir gozando de la noche. La rumba no descansa en esta nueva joya del downtown, con un ambiente único en una transitada área de la ciudad.

Engalanado con memorabilia del rock and roll, afiches y fotos de los Rolling Stones, murales con fotos sexy de modelos en blanco y negro detrás de una cortina, mesa de billar, sillas para montar a caballo, una Harley Davidson justo a la entrada, y un letrero de luces rojas afuera con su nombre, Will Call reúne lo mejor del sports bar con la amabilidad del bar de barrio, y lo eleva a un nuevo nivel.

Desde la llegada, el local ostenta una interminable barra de licores con una lista de cocteles desde $8, como el Givin the Dog a Bone –tal como el famoso tema de la banda AC/DC–, preparado con vodka, Ruby Red y sal de cardamomo, o el Strawberry Fields a $10 –que conmemora la famosa canción de los Beatles– con ron, fresas, albahaca y azúcar. Por su parte, la lista de cervezas arranca con botellas desde $4, y derrocha una buena selección de importadas incluyendo Tucher Helles Hefe Weizen, Strongbow Dry Cider, y Left Hand Milk Stout, para los conocedores.

El happy hour es, por supuesto, una de las horas más concurridas de la barra, con cervezas a $3, cocteles con vodka a $4, y todos los tragos de la casa y el vino 2x1, de lunes a viernes, de 4 a 7 p.m. Quienes salen del trabajo listos para buena música con trago en mano, o quieren arrancar la juerga desde temprano, este es el sitio para hacerlo.

La cocina es además otro punto a favor, pues entiende que cuando la cuestión es de hambre, ésta no puede esperar, y no cierra hasta la medianoche; además, los domingos despacha platillos para la rumba, de 12 p.m. a 7 de la mañana. Alitas picantes desde $8, Chili Nachos a $11, y sándwich cubano a $13 son algunas de las opciones, que también se ofrecen desde ahora para el almuerzo.

Ya con el trago y la comida resueltos, la música entra a jugar su importante papel en el local, con un cartel de bandas en vivo todas las semanas, que reúne a lo mejor de la escena de Miami; agrupaciones como los Spam All Stars, Suénalo, y como en la noche de nuestra visita, Locos por Juana, al lugar no solo se va a beber, sino también a bailar. DJ residentes como el particular Haitian Hillbilly, además del curador musical del bar, Coz Canler –ex integrante de la banda Romantics– quien además de encargarse de traer las bandas se sube al escenario de vez en cuando, contribuyen a resaltar también la onda del lugar.

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