Baile: ‘Cabaré Flamenco’

 

Omayra Amaya: flamenco en el cabaré

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Por Arturo Arias-Polo | aarias-polo@elnuevoherald.com

Tras las tapas y los vinos se impone un show de flamenco. Y para complacer a los fanáticos del género la bailaora Omayra Amaya trajo Cabaré flamenco al Deauville Resort de Miami Beach.

“El montaje es un cruce entre el tablao y teatro en el espacio del cabaré. Pero, a diferencia de otros espectáculos, en los que los músicos ocupan un segundo plano, aquí todos somos protagonistas”, explica la artista a el Nuevo Herald a pocas horas de llegar desde Nueva York, donde estableció su compañía hace 11 años.

El grupo está integrado por Roberto Castellón (guitarrista), Curro Cueto (cantaor), Oscar Valero (bailaor) y José Moreno (percusionista).

Amaya dice que en su propuesta hay momentos de mucha improvisación, “esos instantes en que aparece ‘el duende’ y el artista pierde la noción de dónde está”. Sin embargo, asegura que todo lo que ocurre en el escenario responde al conocimiento riguroso de los secretos del flamenco.

“Para que el movimiento salga natural hay que conocer la cultura flamenca y respirar ese aire como yo, que tuve la suerte de tener las fuentes en mi propia casa. De lo contrario, hay que ir a España”, dice la bailaora, hija de artistas del tablao y sobrina nieta de la legendaria Carmen Amaya (1918-1963).

“Carmen falleció antes de que yo naciera. Pero como mis padres trabajaron en su compañía me enseñaron todo lo que pudieron de su técnica”, cuenta Amaya, quien pese a que arrastra el legado de su tía con orgullo, confiesa que, al igual que ella, desde sus comienzos buscó su propia identidad.

“Carmen rompió esquemas. Fue la primera en ponerse pantalones para bailar y permitió que las mujeres movieran sus caderas libremente”, destaca. “Todo eso influyó en mi deseo de buscar mi voz cuando descubrí el mundo del jazz”.
Su hallazgo vino a través “del gran Paco de Lucía, un amigo de la casa” e inspirador de un sinnúmero de músicos y bailarines de flamenco.

“El nos hizo escuchar sonidos que no conocíamos y nos abrió el horizonte”, destaca Amaya, que a los 15 años decidió estudiar danza contemporánea y jazz en el Conservatorio de Boston “porque la técnica aprendida con mi familia no me alcanzaba para moverme al son del ritmo que Paco había impuesto”.

“El flamenco se pasa de familia a familia en fiestas, bodas y bautizos. Sin embargo, para llevarlo al escenario hay que estudiar, que no es lo mismo bailarlo en casa o en el tablao”, afirma la coreógrafa, tras negar que la academia atenta contra la espontaneidad del bailaor.

“Para nada, mientras un poeta amplíe más su vocabulario expresará mejor su pasión. Ahí es cuando la técnica se pone al servicio del arte”, precisa Amaya, que al concluir sus estudios impartió clases en el conservatorio y en 1994 fundó Omayra Amaya Flamenco Dance Company.

A lo largo de su trayectoria Amaya se ha presentado con la Orquesta Filarmónica de Nueva York y la Orquesta Sinfónica de Albany. También participó en la película La Pantera Rosa 2, con Steve Martin, y en los documentales Hijos del cante, Gypsy Heart y Queen of the Gypsy.

En el 2008 la Ciudad de Miami declaró el 15 de agosto como el Día de Omayra Amaya.

“El bailaor tiene larga vida porque el baile no tiene edad y cuando ya no puede ser atlético en escena recurre a otros medios para expresar sus sentimientos”, afirma la artista.

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