Azulee

 

En Azulee no toca esperar hasta el viernes para pensar en muy buena rumba.

Azulee
Liza Makeeva prepara un trago en el bar de Azulee. Foto: Gastón de Cárdenas.
 

Por Mauricio Bayona

Las noches de Miami Beach no son oscuras, nunca lo han sido, nunca lo serán. Son noches movidas, llenas de gente que se pone su mejor vestido para ellas, para esas noches que llegan con ruido en las esquinas, con el mar cerca, con color, con olor a Caribe y con un mundo cargado de clubes, de locales que abren un universo de posibilidades para los que habitan las largas noches de esta parte de la ciudad.

En medio de esas posibilidades hay una para tener muy en cuenta a la hora de gastar las noches de los jueves en el karaoke, o los fines de semana con las otras atracciones. Se llama Azulee Lounge Bar, un sitio con el carisma y la magia de lo que significa estar un viernes o un sábado después de las 10 de la noche en Miami Beach. Azulee es todo lo que se busca. Es mucha música, es hip hop, house, latina, industrial, es merengue para bailar, rock para saltar, es un club moderno para gente joven y, como dice Carlos Sánchez, "un lugar perfecto para conocer gente, ver mujeres bonitas, tomarse un coctel especial en su patio o en su barra, o simplemente para divertirse con los amigos''.

En Azulee no toca esperar hasta el viernes para pensar en muy buena rumba. Sus Jueves de Karaoke son tan famosos como divertidos, cargados de gente que sí sabe cantar, que anima, que hace sonreír, pero sobre todo que prende la noche, porque el que allí canta sabe cómo hacerlo bien, así se trate de inesperados aficionados. Son cantantes de karaoke, sí, pero con autoestima de profesionales, como si fueran artistas aún sin descubrir.

Como lo identifica su nombre, Azulee es un bar con color. Es un sitio bien pensado y mejor detallado para que la gente que allí llega, allí se quede. Y gran parte de su éxito tiene que ver con la gente que lo habita cada fin de semana. Es, como bien lo dijo Sánchez, un club con un ambiente en el que se respira frescura, en el que se oyen --y se miran-- las risas o las sonrisas, en el que se baila, en el que se come una buena pizza, si se quiere, en el que se baila y en el que se suda, en el que se puede oler la brisa que viene de la playa desde un patio fresco y sencillo, en el que los cocteles tienen colores exóticos y en el que la noche se queda corta para gastarla.

El corazón de un club es la música. Ella comanda la rumba, mueve la sangre, seduce espíritus y atrapa o dejar huir al que llega. Y en ese sentido Azulee marca la pauta y sorprende al que allí llega. Se ve que el DJ de turno sabe muy bien su oficio. Es un recorrido constante por lo último que suena por lo americano, pero también mucho por lo que le gusta a los latinos de Miami, la salsa, el merengue, lo que suena en español, lo que viene de Latinoamérica.

"Es una rumba deliciosa'', dice Laura Castillo, de México. "Con nuestros amigos venimos mucho porque todo es rico en Azulee, todo es atractivo, empezando por la gente que llega, que es bonita y divertida'', asegura.

Son muchas las razones para venir un fin de semana, sea viernes o domingo, a este club que está separado por una puerta de Venecia Pizza, una legendaria pizzería de Miami Beach. Es como un mundo partido en dos. Azulee, sin embargo, es el dueño de la noche, es donde la gente se reúne para pasarla bien, y lo logra porque en este club lo que hay en cada esquina es carisma, color, una energía que no se encuentra fácilmente, así se trate de una movida noche de Miami Beach.

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