Arte: El coleccionismo como educación y legado cultural

 

Persistence of the Memories es un acertado panorama

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Janet Batet | crítica de arte

El coleccionismo y patronazgo de las artes tienen una función vital en la construcción del legado cultural de una comunidad. La entrada de Europa en la Era Moderna (siglos XV y XVI) significó un cambio fundamental en la historia del coleccionismo, pasando este de estar ligado a las funciones meramente litúrgicas a colecciones privadas con una visión personal y una función ideológica. El desarrollo de la burguesía durante el Renacimiento significó un giro sustancial, apareciendo el mecenazgo que facilitaba el patrocinio para la creación. Muchas de las obras atesoradas en estas colecciones alimentarían más tarde los museos públicos que aparecen en el siglo XVIII como uno de los frutos de la Revolución francesa.

Muchos de los museos que hoy conocemos se alimentan de las donaciones de coleccionistas particulares, lo cual explica el rol vital que estos juegan en la conformación del legado cultural de nuestra época.

En medio de este contexto, Miami es conocida por un tipo de coleccionismo muy específico. Megainstituciones con carácter público abiertas por coleccionistas privados generan lo que es dado en llamarse “The Miami Model”. Baste mencionar en este sentido los nombres de Don y Mera Rubell, Martin Z. Margulies, Rosa y Carlos de la Cruz y Ella Fontanals Cisneros, entre otros.

Otras colecciones afincadas en la ciudad son medulares en el sustento a la creación local y la salvaguarda de parte de nuestro patrimonio cultural, como es el caso de la colección de Arturo y Liza Mosquera, quienes por más de 20 años han ido perfilando una colección que es testimonio del crecimiento artístico en el sur de la Florida y, en específico, de la creación de artistas cubanos y cubanoamericanos radicados fuera de la isla.

No es casual que la nueva galería del Broward College haya dedicado su exposición inaugural a una muestra que comprende una selección de The Mosquera Collection. Persistence of the Memories (Persistencia de las memorias) comprende fotografía, pintura, escultura, instalación y video de la mano de 32 artistas.

La exposición, con un peso en la producción de artistas cubanos y cubanoamericanos, destaca en primera instancia por restituir los vínculos entre artistas cubanos nacidos a uno y otro lado del estrecho de la Florida. Ambos grupos, consecuencia en uno u otro modo del acuciante fenómeno de la diáspora cubana –como el mismo Mosquera, que abandonó la isla a la edad de 9 años con su familia para rehacer la vida en el exilio–, se integran en un único cauce creativo, ese que es la ciudad de Miami. De este grupo, la exposición incluye obras de Gustavo Acosta, Hernán Bas, Adriano Buergo, Pablo Cano, Ana Albertina Delgado, Luis Gispert, Cristina Lei-Rodríguez, Tony Mendoza, Glexis Novoa, Ernesto Oroza, Jorge Pantoja, Angel Vapor, Pedro Vizcaíno y Julio Antonio.

Los discursos fluyen desde perspectivas intimistas como son los casos de las obras de Ana Albertina Delgado y Hernán Bas, al reflejo de problemáticas ligadas a lo sociocultural como son las piezas de Tony Mendoza y Luis Gispert. Por su parte, Glexis Novoa y Cristina Lei-Rodríguez, se inspiran en el caos, para construir enigmáticos paisajes, íconos de la vida urbana.

Basada en su propia experiencia personal, la serie fotográfica de Tony Mendoza ( Cuentos, 1984-87) recoge momentos cruciales del arribo de Fidel Castro al poder en 1959 y las implicaciones de este hecho en la vida familiar del artista. Por su lado, la temprana obra de Luis Gispert, Screenning Room Project (1997), se apoya en el youth culture y la cultura cinematográfica para indagar acerca de los estereotipos asociados a la cultura hispana.

Los melancólicos paisajes de Glexis Novoa, cargados de aura metafísica, dibujan ciudades imaginarias en las que confluyen íconos ideológicos de otrora. Estas ciudades, palimpsestos de tiempos históricos e ideales perdidos, son una reflexión acerca de la dispersión del individuo contemporáneo.

A este grupo de obras se integra la producción de otros creadores cruciales del sur de la Florida, entre los que destacan los nombres de COOPER, Naomi Fisher, Jacin Giordano, Jiae Hwang, y en el caso específico del vídeo, una de las manifestaciones con mayor preponderancia en la muestra, Susan Lee Chun, Christina Pettersson y Jen Stark.

Legend (2009), de Christina Pettersson, es una poética interpretación del filme sueco homónimo que procura la restauración entre el individuo y la naturaleza, mientras que Work in Progress ( Learning how to make Kimchee from Mom) (2006), de Susan Lee Chun, presenta un montaje paralelo a través del cual madre e hija procuran mantener la tradición y la identidad a partir de un plato típico de la cocina coreana.

Curada por Harumi Abe y John Kaufman, Persistence of the Memories es un acertado panorama del interés que ha guiado la colección de Liza y Arturo Mosquera desde 1989.

Además de la paciente labor de coleccionismo, esta pareja ha llevado dos espacios alternativos de gran importancia para nuestra ciudad: Farside Gallery y Art@Work.

Ubicados en el suburbio de Westchester, ambos espacios han contribuido a atraer un público no especializado que, en su mayoría, por primera vez tuvieron acceso a la escena artística gracias a Art@Work, un innovador proyecto que aprovecha el lobby de la oficina de ortodoncia del doctor Mosquera para favorecer el acercamiento al arte de un público no especializado. Por su parte, Farside Gallery ha sido un pulmón vital para la creación local.

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