‘Ana en el trópico’: con actores de las dos orillas

 

‘Ana en el trópico’: con actores de las dos orillas

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Por Arturo Arias-Polo

Ana en el trópico, la obra más representada del dramaturgo cubanoamericano Nilo Cruz, premio Pulitzer 2003, llega desde Cuba en un montaje de la compañía Teatro El Público, tras su exitosa acogida en el Festival Internacional de Teatro de La Habana 2013.

La puesta de Carlos Díaz, que incluye actores de la isla y el exilio, ocupará el Colony Theater de La Playa desde el viernes 22.

“El mayor desafío fue tejer una historia con actores de las ‘dos orillas’ ”, recuerda el director en Miami, mientras recuerda cuán difícil fue lograr aunar en una misma puesta los estilos de Lili Rentería, Mabel Roch y Carlos Caballero, la parte miamense del elenco, y el grupo de actores residentes en la isla integrado por Osvaldo Doimeadiós, Fernando Hechavarría, Alexis Díaz de Villegas, Yanier Palmero y Clara González.

Ana en el trópico cuenta la historia de un lector de tabaquería cuya labor comienza a padecer los embates de la modernidad.

La trama, ambientada en Tampa, en 1939, explora el tema de la inmigración y la pérdida de tradiciones, al tiempo que mezcla el conflicto de sus personajes con el de los héroes de Anna Karenina, la famosa novela de Leon Tolstoi que se lee en la fábrica de tabacos.

“Aparte de la estructura, que me pareció novedosa, me impresionó la manera en que Nilo aborda el tema de la familia cubana y la inmigración”, añade el director, quien se interesó en la dramaturgia de Cruz desde que realizó un montaje de Lorca con un vestido verde con egresados de la Escuela Nacional de Arte (ENA), en el 2011.

En su puesta en escena, “nada realista”, Díaz incluyó un performance de la actriz norteamericana Elizabeth Doud, íconos rusos, escobas “cubanas”, guayaberas y una pequeña locomotora “que simboliza el final de la historia”.

Como fondo musical se escucha a la cantante Miriam Ramos interpretando piezas del pianista Ulises Hernández.
Al referirse a la acogida de Ana en el trópico en el festival habanero, el director señaló que “el hecho que el público volviera a ver a Lili y Mabel en un escenario, despues de tantos años, es algo que no se da todos los días”.

El Público ofreció seis funciones a sala llena en el Teatro Trianón, su sede de El Vedado. En una de ellas, se produjo un apagón de 15 minutos que, lejos de interrumpir el trabajo del elenco, reforzó la magia de la escena.

“En ese momento se hizo un silencio absoluto en la platea”, recuerda Carlos Caballero. “De repente, la gente empezó a iluminar el escenario con la luz de sus celulares”.

Esta no es la primera vez que el actor se presenta en Cuba. Hace un par de años lo hizo en Si vas a sacar un cuchillo, USALO, bajo la dirección de Díaz, y luego actuó en la película cubana Verde verde (2012), realizada por Enrique Pineda Barnet. Pero lo que sí resultó nuevo para él fue participar en un montaje en que se desplegara “una inmensa bandera de Estados Unidos en el fondo del escenario”.

“Que yo sepa, esta es la primera vez que en Cuba ocurre algo parecido en una obra en la que, además, se habla de votar ‘democráticamente’ y se reparten banderitas norteamericanas entre la audiencia”, evoca Caballero.

Para Rentería y Roch el reencuentro con el público que las vio crecer fue más allá de una experiencia artística.

“Mi deseo de trabajar con mi gran amigo Carlos Díaz me impulsó a presentarme en Cuba, de donde salí hace 23 años”, confesó Rentería. “Aparte de lo que esto significaba para mi carrera, comprobar que allá existe un público que todavía me adora me llenó de emoción”.

La actriz recordó que durante los encuentros con la prensa dijo todo lo que piensa sobre la separación entre los cubanos y la falta de libertades en la isla, “razón por la que me fui de allí en 1990”. También contó que en una ocasión le preguntaron si se sentía extranjera en su país.

“Yo respondí que sigo sintiéndome cubana y que fueron ‘otros’ lo que decidieron que yo me fuera”, agrega Rentería. “Ojalá que algún día no tengamos que aclarar que somos artistas cubanos ‘de aquí’ o ‘de allá’”.

A Roch, que vive en Miami desde 1994, le pareció que “el tiempo no había pasado”.

“Una vez que estás en Cuba te das cuentas que formas parte de aquello”, rememora Roch. “Y cuando comenzamos los ensayos con los actores de El Público comprobé que nunca habíamos dejado de hablar el mismo ‘idioma’. Sobra decir que en la noche del estreno, que fue impresionante, no pude contener las lágrimas”.

Por su parte, Ever Chávez, director de FUNDarte, coproductora del espectáculo junto a Cuban Theater Digital Archive y los Departamentos de Artes Teatrales, Lenguas Modernas y Literatura y el Centro para Estudios Latinos, de la Universidad de Miami, dijo que la cobertura de prensa fue total.

“Aunque debería ser lo más natural del mundo no deja de sorprender que todos los medios de Cuba, anunciaran una obra en la que participaban ‘artistas cubanos de Miami’ ”, comenta Chávez. “Pero lo más importante es que en las presentaciones primó la cubanía”.

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