Aloft, ‘hora feliz’ en Doral

 

Aloft en Doral ofrece un "happy hour" los viernes que no se puede perder.

aloft.jpg

Por Erwin Pérez

El concepto del happy hour está más sólido que nunca entre los hispanos de Miami. Cada mes abren nuevos sitios que implantan esa diversión tan anglosajona de ir a compartir un rato relajado con amigos o compañeros de trabajo, luego del estrés laboral. La cita casi siempre es los días cercanos al fin de semana: el día rey para la “hora feliz” es el viernes.

Los empresarios venezolanos Daniel García, Charlotte Arocha y Johnny Carvajal –alias DJ LeMoch–, tienen esto claro desde hace tiempo, por lo cual sabían lo que hacían al inaugurar, hace tres meses, el happy hour de los viernes en el hotel Aloft, de Doral, cuyo nombre oficial, siguiendo con el juego de palabras en inglés, es Meet-In.

“Las primeras veces teníamos 10 personas”, recuerdan los creadores de estas alegres reuniones.

Actualmente el Meet-In del Aloft multiplica con creces la cantidad de público de sus comienzos. Entre uno y dos centenares de parroquianos disfrutan de sus placeres cada viernes.

¿Cuál es su secreto?

Lo primero que agrada al visitante es la facilidad para estacionar, en forma gratuita, en el amplio espacio del hotel.

El happy hour se desarrolla en el vestíbulo del Aloft. Luego de franquear la puerta del edificio hay un mostrador de atención a huéspedes del hotel y cinco pasos más allá se abre la fiesta.

Enseguida se pueden apreciar otras ventajas del Meet-In: es espacioso, tiene una decoración moderna, buena acústica y buena música. Y como toda “hora feliz” que se precie, ofrece bebidas a precios ventajosos (un vaso de whisky de marca, por ejemplo, cuesta sólo $6).

La fiesta se desarrolla en cuatro escenarios. El principal, decorado como sala de estar, con sofás mullidos. El segundo, donde hay un billar, más tranquilo; la barra de licores, que no podía faltar, y por último, se puede destacar la parte exterior, sí, la de fumadores, que da a la piscina del Aloft.

Los asistentes son atendidos por meseros uniformados de manera informal, con jeans y camisetas negras.

Junto a la barra, Karen Cossío, que trabaja en bienes raíces, manifiesta que el Meet-In le gusta porque la hace sentirse “como en casa”. A su lado, su amiga, Yanirée Almonte, alaba el evento porque “no es ruidoso” y, además, queda cerca de su hogar, en el mismo Doral.

Los organizadores de este happy hour estiman que la mayor parte de sus clientes habituales vive –al igual que Yanirée– en la zona o trabaja en la misma.

Francisco Balasquides y Karla Santana son prueba de lo segundo. El caballero vive en Homestead y la dama, en Sweetwater, pero ambos son colegas en una tienda de ropa vecina al Aloft. Todos los viernes terminan de trabajar a las 6 y, junto a otros compañeros, se reúnen aquí.

Como buena parte de los happy hours de la ciudad, el Meet-In se desarrolla oficialmente de 5 a 9 p.m., pero suele extenderse hasta la medianoche.

¿Por qué cree que les ha ido bien con esta hora feliz del Aloft?, se le pregunta a Daniel García, uno de sus productores.

“Creo”, responde, “que hemos dado en el clavo con un concepto que le gusta a la gente. Somos consistentes y auténticos, y damos un buen servicio”.

Otro de los papás de la actividad, Carvajal “DJ LeMoch,” también es el cerebro musical de la misma y da su receta.

“Ponemos un poco de distintos géneros musicales, algo de lounge, algo de latino, algo de house”, sostiene.

En la segunda mitad del Meet-In, pasadas las 8 p.m., los ánimos se relajan, el volumen de la música sube y se impone lo bailable. “A veces hay gente que baila arriba de las mesas”, jura LeMoch, satisfecho de cumplir con el cometido de que en su espacio el público “lo pase sabroso”.

Speak Up!