'Evita' cierra la temporada de Broadway en America

 

El musical de la querida y controvertida Eva Perón de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice cierra la temporada de Broadway en America en Miami.

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Por Olga Connor

Uno de los mitos más explotados en la época en que Juan Perón ascendió al poder fue su segunda esposa, Eva Perón (1919-1952), quien fue mimada por el pueblo más humilde de la Argentina, los “descamisados”. Estos la bautizaron con el nombre de “Evita”.

En su autobiografía La razón de mi vida (1951), que fue un modelo para chicas que creían que ella lo había escrito, alude al significado de ese apodo para ella. “Cuando un pibe me nombra Evita me siento madre de todos los pibes y de todos los débiles y humildes de mi tierra”.

Pero Evita, que murió de leucemia en 1952, muy joven, como casi todos los personajes míticos, fue también odiada por sus detractores. Sin embargo, sus admiradores la declararon santa, como afirmó en un documental la que fue su asistenta, y así lo relató Tomás Eloy Martínez en su novela Santa Evita.

Ha habido tantos libros y novelas sobre Eva Perón que esto no ha hecho más que incitar a la leyenda de la mujer que se convirtió en el año 1976 en el tema de un álbum de música de ópera rock, y luego, en el West End de Londres, en comedia musical en 1978, Evita, de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice. En el musical la canción que estremece al público, No llores por mí, Argentina, es un éxito mundial. Ahora, el show itinerante Evita de Broadway llega el martes 27 de mayo al Ziff Ballet Opera House del Adrienne Arsht Center.

En Miami Evita es Caroline Bowman. “Esa canción, No llores…, ha sido interpretada por millones de artistas famosos, yo solo trato de cantarla de modo honesto, sin pensar en nadie más”, dice Bowman. “Me pongo en los zapatos de Evita, frente a millones de personas en un bellísimo momento”.

Bowman es mezzo soprano y belter, y canta casi todos los números musicales, pero también tiene que actuar. “He leído toneladas de libros y he visto documentales sobre Eva Perón y la he visto en ‘You Tube’ para hacer este papel”, comenta la experimentada actriz.

“Me enfrenté a la partitura de Evita con una mirada fresca, porque nunca había visto la obra en el escenario, sino solo en copias de las producciones”, cuenta Bowman. “Pienso que al hacer la parte negativa de Eva Perón hay que contrastarla con el hecho de que fue un ser humano real, y trato de representarla como alguien vulnerable, pero también muy fuerte y muy lista, viviendo con el hambre de poder propio de toda figura política”.

“Al final del segundo acto Evita cae al suelo por primera vez, ella colapsa, y ahí es que se ve que es un ser humano, con sus profundos sentimientos y sus lágrimas”, expresa la actriz. “Aunque ella y Perón [Sean MacLaughlin] tienen una ciega ambición, y se utilizan, yo creo que también se amaban y que ella amaba al pueblo de verdad”.

En esta puesta Che (Josh Young) vuelve a ser un argentino anónimo, porque ya se sabe que ése es un apelativo común en Argentina. La idea de que fuera el Ché Guevara fue del productor de Broadway Harold Prince, un gran desacierto.

“Aquí aparece como que este personaje del Che y yo nos conocíamos de niños, y es más emocional el encuentro cuando le fallo. El es mi conciencia”, subraya Bowman. “Al final no quiero que me deje, cuando se ha disgustado ya hasta el colmo. Pero lo pierdo y es muy triste”.

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